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Mexicali Él joven comerciante ha visionado sobre el perdurable potencial que el Centro Histórico aún guarda

Los Kiyota: Vivir y revivir el Centro Histórico

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Por Saul D.Martinez

Los Kiyota: Vivir y revivir el Centro Histórico

Los Kiyota: Vivir y revivir el Centro Histórico

Además de la profunda y evidente herencia japonesa que los custodia, la familia Kiyota ha abrazado sus raíces y al mismo tiempo que su arraigo en Mexicali, donde han formado por décadas un reconocido legado como comerciantes.

Sus raíces en esta ciudad se encuentran indudablemente en el Centro Histórico cachanilla, donde desde hace 46 años administran una limpiaduría, para posteriormente integrar otros negocios, como la planta de agua y, actualmente, una cenaduría y un restaurante de comida japonesa.

La llegada a México de los Kiyota data de principios del siglo pasado desde Kumamoto, Japón. El primer negocio familiar fue un taller mecánico instalado en la calle Zuazua que pos- teriormente se convirtió en la Limpiaduría Kiyota que ha sobrevivido hasta los tiempos actuales.

Hoy, la generación más joven de los Kiyota ha explorado una fórmula que busca que los mexicalenses se vuelvan a apropiar del Centro Histórico de la ciudad, ese que a la familia le ha tocado ver diversificarse, y en ocasiones degradarse ante la falta de atención que inmerecidamente ha sobrellevado.

GAUDÍ Y EL “TANGO”

Minoru Kiyota García tiene 30 años de edad y es la segunda generación mexicojaponés en Mexicali, junto con otras tres hermanas, que administran los negocios más recientes de la familia y han apostado por permanecer ahí, y probarse a sí mismos una convicción de la que hablaré más adelante.

Me entrevisto con “Mino”, como es mejor conocido, en “La Cenaduría”, en una tarde de enero, cuando preparaban el montaje de una exposición de pintura en la Ga- lería del segundo piso de su local y compartía comida con el cheff Miguel Escamilla y otra persona de rasgos orientales.

Luego de que terminaron su atún y espárragos, previamente reverenciados, nos acomodamos en unas sillas Acapulco cerca de su estudio de arquitectura, una profesión que ha formado parte de una cadena de situaciones fortuitas que hoy lo atan al Centro Histórico de Mexicali.

Cuando tenía unos 10 años, “Mino” tuvo su primer acercamiento con la arquitectura a través de un libro que su hermana le regaló al volver de Europa, sobre Antoni Gaudí, considerado uno de los principales representantes del modernismo catalán, de quien logró la fascinación por esta profesión.

A partir de esa formación, el joven comerciante ha visionado sobre el perdurable potencial que el Centro Histórico aún guarda a pesar de los años, del abandono, el desdén y el desaire de los gobiernos para llevar inversiones a otros puntos de la ciudad.

FOLCLOR ARQUITECTÓNICO


Cuando “Mino” terminó su carrera de Arquitectura, el ocio y su mamá lo obligaron a reconstruir los locales contiguos a la limpiaduría de la familia, que por años vivieron el abandono. Poco a poco puso en práctica lo aprendido. En dos años, ya tenía lo suficiente para abrir el primer negocio.

En el 2013 viajó a Saporo, Japón, donde por un año trabajó en un interinato en un despacho de Arquitectura, gracias a una beca que el Gobierno nipón otorga a descendientes de japoneses alrededor del mundo. A su término, regresó a Mexicali, al Centro Histórico.

La Cenaduría abrió sus puertas en el invierno del 2014, con un concepto de folclor explosivo contemporáneo. Su mayor atrevimiento: Abrir en plena avenida Zuazua, cerca de cantinas, hoteles de paso, bares y otros locales abandonados.

Su concepto folclórico contemporáneo remite a la mexicanidad e inunda de colores la vista de los comensales. Muebles recuperados y materiales de construcción y diseño infravalorados por la alta clase, confluyen en un solo local, cargado de energía.

“Mino” obtuvo una beca para estudiar una maestría en Arquitectura sustentable en una Universidad en el Estado de México, al poco tiempo de abierto el restaurante. Esta formación, vino a explicar lo que ya había comenzado a hacer en el corazón de Mexicali.

LOCALES QUE CUENTAN HISTORIAS

La Arquitectura sustentable o sostenible busca edificar a partir de la problemática que ha causado el hombre para apoderarse de espacios.

Su nuevo enfoque se basa en soluciones socioambientales, y ahí fue donde “Mino” se dio cuenta que era una herramienta que puede aplicarse en el Centro.

La Cenaduría es una historia material. Cada espacio cuenta un episodio en la vida más reciente de los Kiyota, tal vez de manera simbólica.

“Nunca pensé que me iba a dedicar a esto”, expresó “Mino”, quien aún no termina con sus planes para los locales familiares. El segundo piso pronto será una Galería de Arte, independiente al local de comida y ya cuenta con un estudio de Arquitectura.

Entre los planes pendientes se encuentra una terraza. “Mino” ha logrado visionar y materializar una serie de espacios en lo que anteriormente eran locales abandonados, como decenas de los que aún existen en el Centro Histórico. Al lado, el restaurante Haiku cuenta una historia aparte.

Una serie de fotografías en blanco y negro cuentan la llegada de los Kiyota a México, cómo los abuelos se casaron por correspondencia y la manera en que se integraron a esta ciudad fronteriza. Según “Mino”, es extraño que algún cliente o comensal no pregunte a los meseros o encargados sobre las fotografías impresas en gran formato en las paredes.

“Es una oferta diferente, además de la comida y el ambiente, queremos que la gente también tenga un tema de conversación, y ese siempre lo es”, dijo.

LA APUESTA

Nostalgia y convicción, respondió “Mino” cuando le pregunté sobre sus motivos para apostar por el Centro Histórico de Mexicali. “Aquí nací, aquí crecí, empezó todo como una inquietud pero ahora ya es por demostrar que se puede mejorar el entorno de la zona”, comentó. “Mientras más estoy aquí, más descubro que hay muchas cosas por hacer, que el Centro guarda mucho potencial, pero para que se logre se necesita una buena comunicación y coordinación con los gobiernos, todos somos responsables para que mejore la percepción de la zona”, dijo “Mino”.

La fórmula, según señaló, se basa en hacer una gestión integral de los espacios abandonados, canalizar inversiones, fomentar empleos, obra pública, promover el emprendimiento y ofrecer subsidios para nuevos comercios, vaya, facilitar que los mexicalenses revivir el Centro.

Su apuesta, como lo adelantamos párrafos más arriba, es que el Centro Histórico se detone nuevamente como polo comercial y social de Mexicali, y que los cachanillas vuelvan a apropiarse del corazón de Mexicali, de su ciudad, nuestra casa.
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