Mexicali “Yo quiero que mi primera exposición en Mexicali valga la pena, quiero que sea una fiesta”, asegura Pedro Campo Landa

Cumple en Mexicali su sueño de vivir del arte

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Por Andrea Jiménez

Cumple en Mexicali su sueño de vivir del arte

Cumple en Mexicali su sueño de vivir del arte

Al menos una docena de pinturas y esculturas realizadas con diferentes técnicas artísticas adornan las paredes del lugar. Mesas, sillas y sillones, que se ven hechos a mano, reciben a los visitantes del modesto taller de artes plásticas, ubicado en la zona de Palaco.

Tímido al principio pero notoriamente emocionado, el artista y escultor Pedro Campo Landa, originario del estado de Guerrero, recuerda que aunque su amor por la pintura y la escultura estuvo presente desde muy temprana edad, se encontró con diversas trabas por parte de sus familiares, quienes constantemente le decían que “se iba a morir de hambre” y le aconsejaban buscar otro interés.

“Yo decía que iba al cine y en vez de ir al cine me iba a los museos y a las galerías, y decía están equivocados, hay gente que está vendiendo y están vivos” relata.

En su natal Buenavista de Cuéllar, el padre y hermano mayor de Pedro se dedicaban a la construcción, de donde obtenían el recurso para sostener a su familia, asimismo, ambos practicaban la escultura durante sus ratos libres, aunque jamás de forma profesional, lo que muchas veces le confundía.

“Yo me hacía esa pregunta ¿Por qué no se dedican a eso, si está padrísimo lo que hacen? Y yo queriéndolos imitar trataba de hacer algo con barro, pero yo lo hacía a escondidas” expresó.

Con una nota de emoción que se le refleja en el rostro al recordar a su padre y hermano, Pedro reconoció que parte de sus intentos en el arte se dieron principalmente queriendo imitarlos, aunque en muchas ocasiones su hermano mayor le regañaba al encontrarlo pintando o dibujando, por lo que se vio en la necesidad de esconderse para seguir practicando su pasión.

Durante sus años de preparatoria, tiempo en el que comenzó a participar en exposiciones en grupo e individuales, contó con la asesoría de uno de sus maestros, quien según sus propias palabras le dio su “patadita de buena suerte” en el mundo del arte, al que entró de forma totalmente autodidacta.

Entre risas, recuerda que durante su primera exposición individual, realizada entre sus 15 y 16 años, la mayoría de sus familiares no lograban creer que las obras fueran suyas, dado que usualmente trabajaba en secreto.

Tras la exposición, Pedro siguió su camino como artista en su lugar natal, realizando obras con distintos elementos y materiales, que alcanzaron a ser reconocidas por diversas autoridades en el estado.

Fue muchos años después, en 2008, cuando en compañía de uno de sus hermanos mayores viajó a la ciudad de Mexicali, que en aquellos momentos se decía “estaba en crecimiento”, donde pusieron un negocio de construcción, aunque el negocio duró únicamente pocos años debido a la dura competencia de la capital de Baja California.

Mientras sigue la plática, comienzan a llegar niños pequeños y personas adultas, quienes son recibidos por la pareja del profesor y acompañados a un pequeño salón cercano a la entrada de la escuela, en donde se imparten las clases de pintura.

Son sus alumnos, confirma Pedro, y cierta clase de orgullo le cubre el rostro mientras les observa.

A pesar de no contar con estudios en el tema, ahora con su oficio de profesor se siente feliz de apoyar a sus estudiantes, quienes en su mayoría viven en la zona de Palaco, especialmente a aquellos que no tienen la oportunidad de acudir a otras instituciones para practicar su talento.

“Yo me siento feliz aquí en Palaco, apoyando a la gente que no puede pagar otra institución” comentó “yo pienso que no necesitas un lugar mas elegante para hacer arte, donde quiera puedes hacer arte”

Aunque ha pintado ya diversos murales en instituciones públicas y hogares privados, admite que todavía no ha tenido una exposición personal en tierras cachanillas, pero asegura que en el momento en que se lleve a cabo será una exposición a lo grande y fuera de lo común, dedicada para todos los mexicalenses, pero especialmente para aquellos quienes por alguna u otra razón no han podido desarrollarse en el ejercicio del arte.

“Yo quiero que mi primera exposición en Mexicali valga la pena, quiero que sea una fiesta y que la gente en Mexicali vea mi obra, se que les va a gustar” asegura.

En la actualidad, Pedro Campo trabaja desde alrededor de las 7:00 de la mañana en sus proyectos personales y como maestro de arte en varias instituciones, y no podría ser más feliz que ejerciendo el oficio que realmente le apasiona.

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