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Mexicali

#CrónicasDelCentro presenta: Una barbería a ritmo caribeño en el Centro de Mexicali

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Por Saul D.Martinez

#CrónicasDelCentro presenta: Una barbería a ritmo caribeño en el Centro de Mexicali

#CrónicasDelCentro presenta: Una barbería a ritmo caribeño en el Centro de Mexicali

Con maestría y tacto, Diara desliza una navaja de un filo por el rostro de Joseph y le retira los vellos sobrantes de la barba y el bigote con un cepillo, dejando un delineado escrupulosamente trabajado.


Platican en un criollo haitiano y ríen de vez en vez. Yo solo sonrío pero omito reírme, pues en realidad no entendí lo que dijeron. De fondo, una música continua de konpa suena en unas bocinas dentro del pequeño local acondicionado como barbería.

El corte de cabello y arreglo de barba termina con la brisa de un atomizador. Diara limpia sus instrumentos y se prepara para el siguiente cliente. Otros de sus connacionales entran y salen del local. Saludan, conversan en criollo y ríen. Yo solo sonrío.


Sobre la calle Zuazua, donde antes se encontraban las oficinas de una banda de música, desde finales de febrero de este año se encuentra un nuevo negocio fundado por haitianos, aquellos que llegaron a la frontera entre México y Estados Unidos a mediados de 2016.

Comida, música y estilo. Con la diáspora haitiana de hace dos años, florecieron nuevos negocios en Mexicali, ciudad donde terminaron con su éxodo. Un pequeño local en el Centro de la ciudad se dedica a mantener su estilo e imagen, pero también lo comparte con los mexicalenses.

Desde Cabaret

Fritz Gerald Louis tiene 33 años y dejó una carrera trunca de Administración en el INUQUA (L'Institut universitaire Quisqueya Amérique). Es originario de Cabaret, un poblado a unos 35 kilómetros de Puerto Príncipe, capital de Haití.


Salió en el 2013 a Brasil, donde trabajó por más de tres años en la construcción, aprovechando sus nociones como soldador y con el manejo del poliuretano. Aunque forma parte del grupo de haitianos que salieron de la isla a causa de la crisis derivada del sismo de 2010, a él no le tocó participar en los trabajos de construcción que trajo consigo el Mundial de Fútbol.

En la isla caribeña se quedó su hermana. Dos de sus hermanos, cruzaron hace 15 y 5 años a Estados Unidos. Uno de ellos ya es ciudadano estadounidense. Cuando Donald Trump entró a la presidencia y muchos de los haitianos que solicitaron asilo fueron repatriados, él decidió quedarse en Mexicali.

El 29 de febrero, luego de tener el apoyo de la asociación Movimiento Haitiano en México, decidió iniciar su propio negocio en el Centro Histórico de la ciudad. La idea surgió de la falta de un sitio donde entendieran la manera en que querían el corte dl cabello. Así nació la Barbería Nazario, o Nazario Barber Shop, como le gusta llamarle.

Nazario

Fritz conoció a su pareja durante el éxodo. En esta frontera quedaron embarazados. Ella logró cruzar a Estados Unidos y logró asilo en Miami, Florida. El niño que procrearon logró la ciudadanía estadounidense.

Adam Nazario Louis tiene ahora un año de edad. Fritz habla de él y sus ojos se cristalizan. Decidió no intentar cruzar a Estados Unidos cuando las políticas migratorias se endurecieron y supo que estaban repatriando a casi todos sus paisanos. No se arriesgó a volver hasta la isla.

Una fotografía en blanco y negro de su hijo adorna la entrada al local. Orgulloso, me presume algunas de las fotografías de Adam que lleva en su celular, quien aparece sonriente, de piel tersa y grandes ojos.

Punto de congregación

A dos años de su llegada, la comunidad haitiana se ha dispersado por todo Mexicali. Algunos viven en casas al sur de la ciudad, en la zona oriente y otros puntos urbanos. Se han integrado a escuelas o centros de trabajo.

Sin embargo, el Centro Histórico sigue siendo su punto de reunión social. Fritz asegura que si en uno o dos fines de semana no ven a uno de los miembros de su comunidad, “es que algo le pasó” o que hay problemas. Mantienen su cohesión social en tierra ajena.

Varios de ellos se apoderan de sus calles durante las tardes, al término de las jornadas laborales, o cuando el clima permite pasear. Con teléfonos en mano hacen videollamadas con amigos y familiares, a quienes les hablan en criollo haitiano con voz vigorosa.

La barbería se ha convertido en punto de reunión social, pero también para compartir la cultura y estilo haitiano con los locales. Trenzas que se elaboran de una a tres horas, cortes de cabello contemporáneo y arreglo de barbas, son la especialidad del lugar.



Un peregrinar de cinco lenguas

En su andar, desde que salió de Cabaret, Fritz ahora puede presumir ser políglota. Habla criollo haitiano, francés, portugués, español y está mejorando su inglés. El peregrinar vino con sus aprendizajes.

Este martes, Fritz ingresará a la Universidad Escomex, a la carrera de Administración. Su plan es acabar la carrera, emprender negocios en esta ciudad y tramitar su visa para que, con algo de suerte, pueda cruzar a Estados Unidos a visitar a su hijo, quien recién cumplió el año de edad.

El Centro Histórico de Mexicali no solo le dio alojo a los primeros migrantes haitianos que llegaron en el 2016, sino que ahora les ha otorgado un estilo de vida y una forma de sostenimiento, para quienes decidieron echar ancla en el primer cuadro de la ciudad.
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