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¿Votar o no votar?

Característica de nuestra historia desde el siglo diecinueve ha sido la desunión, la disidencia, la falta de directriz nacional, la falta de solidaridad y de sentido de bien común. Históricamente hemos sido expertos en restar y dividir, jamás en sumar y multiplicar. Los partidos, se convierten en células de poder y de puestos en el gobierno.

Por Ignacio Calderón Tena

“La democracia necesita de la virtud, si no quiere ir contra todo lo que pretende defender y estimular.”

Juan Pablo II

Característica de nuestra historia desde el siglo diecinueve ha sido la desunión, la disidencia, la falta de directriz nacional, la falta de solidaridad y de sentido de bien común. Históricamente hemos sido expertos en restar y dividir, jamás en sumar y multiplicar. Los partidos, se convierten en células de poder y de puestos en el gobierno. Los partidos hasta hoy no han podido fortalecer el gobierno que a México le urge, muchas veces pareciera que su misión consiste en debilitarlo. Es un hecho notorio y motivo de preocupación que las democracias latinoamericanas y desde luego la mexicana, no han podido generar todavía los líderes necesarios que trabajando en equipo conjunten capacidad con honestidad para gobernar. Dos grandes dictadores, con sus grandes defectos, Porfirio Díaz y Plutarco Elías Calles han sido los únicos que lograron consolidar instituciones duraderas.

En teoría, democracia significa el poder del pueblo, demagogia en la cruda realidad significa pueblo utilizado por manipuladores llamados demagogos. Entre la democracia y la demagogia el paso es muy corto pero la caída es brutal. La "democracia de masas" suele llevar al poder basura, recordemos que Hitler fue democráticamente elegido y Mussolini triunfaba en los plebiscitos pues cuando el pueblo es igual a la masa (sin organización social) la elección es manipulada y eleva corrupción e incompetencia.

Por ello es indispensable que los ciudadanos reflexionemos acerca de que nuestro voto ha de llevarnos hacia el camino del bien común, el cual consiste precisamente en lograr el bienestar de todos y cada uno de los miembros de la sociedad. No olvidemos pues que el fin de la política debe ser el ser humano y por lo tanto, la política debe buscar la plena realización y trascendencia de los individuos.

Es evidente que nosotros debemos buscar y los candidatos deberán ofrecer, una política que mire por el interés nacional y no solamente por fines partidistas o sectarios, una política que anime a los mexicanos a encontrar puntos de acuerdo y objetivos comunes, para edificar un futuro de digno para todos, una política que abra espacios a la participación de la sociedad, para que ésta sea escuchada y tomada en cuenta en las decisiones más importantes del país, en la formulación de las políticas que más le afectan a toda ella y a cada sector. Evitemos la tentación de votar por aquel candidato que ofrece banalidades y enfoquémonos en los proyectos serios y fundamentados de los candidatos, dejando de lado los “que” y analizando los “como”, que son en realidad lo importante.

Finalmente, votemos de manera libre, pero sobre todo razonadamente, por aquel candidato que mas beneficios le traerá al país y no a nuestra persona. No podemos dejar de votar por el hecho de que no hayamos encontrado de entre los candidatos a aquel que nos convenza al cien por ciento, si esto nos ocurre votemos por aquel que se acerca mas a nuestros ideales y programémonos para participar nosotros mismos en las siguientes elecciones en la búsqueda de los mejores hombres y mujeres para México, pero por lo pronto, no se vale no votar.

*- El autor es asesor empresarial en cabildeo.

 

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