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Columnas

Semana Santa 2020

En lo personal, sin temor a equivocarme, estoy cierto de que me apresto a vivir la Semana Santa más diferente en mi existencia...
 

Por Rogelio Perez

"Yo soy la resurrección y la vida;

el que cree en mi, aunque esté muerto vivirá"

Juan 11:25


En lo personal, sin temor a equivocarme, estoy cierto de que me apresto a vivir la Semana Santa más diferente en mi existencia...
Una cargada de sentimientos y emociones encontrados. Una en donde, como nunca antes, llego sintiendo a flor de piel la vulnerabilidad del ser humano; una en donde la adversidad me demuestra lo necesarios que somos los unos para los otros; una en donde la crisis me hace valorar lo más importante que tengo (familia); una en donde, en suma, me hace convencerme, como nunca antes, sobre la importancia que tiene el fortalecer mi vida espiritual para fincar en la fe todas las tribulaciones mundanas a sabiendas de que soy pasajero temporal en este planeta y que Dios tiene vida eterna para mi alma.
Siendo así, a vivir con entusiasmo la celebración más importante para los católicos-cristianos en el mundo.
Precedida por la cuaresma, tiempo en que se recuerda la preparación de 40 días que vivió Jesucristo en el desierto, la Semana Mayor es un período de ocho días que comienza el domingo de ramos y culmina el domingo de resurrección en donde se conmemora el triduo pascual (pasión, muerte y resurrección de Cristo).
Tiempo para dedicarse a la oración y la reflexión sobre los últimos momentos de Jesús en la tierra en donde decide tomar el lugar de los hombres recibiendo el castigo que los habrá de liberar del pecado. Tiempo para meditar sobre nuestras acciones y los cambios a realizar para acercarnos más a Dios.
Domingo de ramos: la entrada de Jesús a Jerusalén en donde el pueblo lo alaba como rey con cantos y palmas.
Lunes santo: durante la misa de este día, el evangelio de San Juan refleja el pasaje de la Unción en Betania cuando Jesús visita a Lázaro (al que había resucitado), donde María, una de sus hermanas, lo unge con perfumes.
Martes santo: el evangelio de San Juan recuerda cuando Jesús anticipa a sus discípulos la traición de Judas Iscariote, así como las tres veces que San Pedro lo habrá de negar.
Miércoles santo: marca el final de la cuaresma y el comienzo de la pascua; se recuerda el momento en que Judas Iscariote con el Senedrín (tribunal religioso judío) pacta la entrega de Jesús a cambio de 30 monedas.
Jueves santo: se recuerda la Última Cena de Jesús con sus apóstoles en donde les lava los pies para luego marcharse a orar al monte de los Olivos en donde pasó toda la noche a donde llegarían, al salir el sol, a aprehenderlo en uno de los días más intensos de la Semana Santa.
Viernes santo: se recuerda la pasión de Cristo, su prisión, los interrogatorios de Herodes y Pilato; la flagelación, la coronación de espinas y la crucifixión. Se conmemora con un Vía Crucis y con la ceremonia de la adoración de la Santa Cruz.
Sábado de gloria: el día en que Jesús pasó entre la muerte y la resurrección; momento de luto y tristeza. Por la noche se lleva a cabo la vigilia pascual para celebrar el regreso de Cristo; se bendice el agua y se encienden velas en señal de la Resurrección del Salvador (la gran fiesta de los Católicos).
Domingo de Resurrección: también conocido como Domingo de Pascua. Este es, sin duda, el día más importante para el catolicismo ya que recuerda el momento en que Jesús resucitó y es interpretado como la gran oportunidad de salvación, de poder merecerse entrar al cielo. Es el paso de la muerte a la vida eterna.

*El autor es editorialista local/consejero CDEM.

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