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Reculó Bonilla

Hace ocho días comentaba en este espacio del llamado de atención que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador hizo al gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez por haber lanzado un decreto para anular una caseta de cobro de CAPUFE instalada en la autopista Tijuana-Ensenada a la altura de Playas de Tijuana.

Por Cosme Collignon

Hace ocho días comentaba en este espacio del llamado de atención que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador hizo al gobernador de Baja California, Jaime Bonilla Valdez por haber lanzado un decreto para anular una caseta de cobro de CAPUFE instalada en la autopista Tijuana-Ensenada a la altura de Playas de Tijuana.

Aun cuando López Obrador reconoció su amistad con Bonilla, no lo limitó para llamarle la atención por la toma de la caseta: “No coincidimos con la decisión que tomó el gobierno de Baja California, nuestro amigo, porque consideramos que no se puede, con un decreto de un gobierno estatal cancelar un derecho, una facultad, que le corresponde al Gobierno Federal". Tal declaración presidencial se dio el miércoles 22 de julio.

Al día siguiente, el envalentonado Gobernador bajacaliforniano no está conforme con el regaño de “su” amigo el presidente: “Claro que diferimos porque yo siento que está faltando que se cumpla con el compromiso que se hizo con la comunidad de Baja California”. Y recordemos que atacó dos semanas antes al entonces Secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú llamándolo persona “non grata” para Baja California y pidió su renuncia.

Incluso, tanto López Obrador como Bonilla Valdez en sus arrebatos dijeron que sería la Corte quien definiera quién tenía la razón.

Jiménez Espriú renunció el jueves 23 de julio, pero no por la sugerencia de Bonilla, aunque él piensa que sí, fue en una carta donde dice claramente que discrepa con el Presidente en cuanto a la operación de las aduanas portuarias por la Marina Armada.

El caso de la caseta de Playas de Tijuana no llegó a la Corte, este jueves Bonilla estuvo en la Ciudad de México, habló con el nuevo titular de la SCT, Jorge Arganis Díaz Leal, como lo debió haber hecho antes de sus arranques caciquiles. Al parecer han llegado a un acuerdo.

De pronto, Amador Rodríguez Lozano, secretario General de Gobierno sale, este jueves, anunciaba la orden recibida de su jefe, Bonilla Valdez: “pidió publicáramos un decreto sobre la revocación del anterior del 7 de julio y además establece la instrucción para que todos los secretarios de estado para que de manera pertinente, urgente y prioritariamente resolvamos de manera definitiva el tema de la caseta”.

Los residentes de Playas de Tijuana podrán cruzar la caseta en ambos sentidos sin pagar, bueno pagarán cien pesos por un chip para cruzar. 12 mil ciudadanos de verán beneficiados y la caseta será reubicada a 8 kilómetros de la actual hacia Rosarito. La Fiscalía y la GESI vigilarán la caseta para que no pongan a botear, un ataque directo a la senadora Alejandra León Gastélum, pero esa es otra historia.

Lo cierto es que se pueden resolver los problemas o promesas con el diálogo y no con arranques soberbios y enfrentándose con otros poderes como lo hizo Bonilla Valdez al publicar un decreto que imponía un criterio sobre la anulación de la caseta de cobro de Capufe en Playas de Tijuana, olvidándose que era una zona federal y que él no tenía poder para hacerlo. Al fin, reculó y revocó el decreto del 7 de julio e hizo lo correcto, ir a la Ciudad de México a dialogar, logrando más que sus abruptos matutinos.

* El autor es periodista independiente.

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