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Columnas

Manuel Aguilar

El pasado 27 de septiembre acompañamos a la familia de Manuel Aguilar para dar el ultimo adiós a uno de los mas importantes pintores y escultores de Baja California, nacido en Mexicali a finales de la década de los cuarenta del siglo pasado.

Por Ruben García Benavides

El pasado 27 de septiembre acompañamos a la familia de Manuel Aguilar para dar el ultimo adiós a uno de los mas importantes pintores y escultores de Baja California, nacido en Mexicali a finales de la década de los cuarenta del siglo pasado.

Manuel Aguilar Covarrubias es sin duda un artista más que deja de existir dejando una prolífica obra plástica en pintura y escultura de altísima calidad.

Sin duda fue el más prolífico junto con Álvaro Blancarte y Carlos Coronado.

Incansable siempre, de energía inagotable, trabajaba en su taller produciendo bellas obras a altas horas de la noche, incluso madrugada.

Yo lo digo y lo sostengo dada mi aprecio por el artista y mi amistad que siempre nos unió. Fui uno de sus colegas que tuvo el privilegio de conocer su obra año por año durante décadas.

Pocos pintores hemos tenido el honor y la satisfacción de conocer la obra de Manuel puntual y detalladamente.

Su obra desconocida: cientos de dibujos, acrílicos y acuarelas de pequeño formato son fundamentalmente composiciones sorprendentes, cargadas de pasión y esmero.

Su creatividad compulsiva desconocida, reitero, por una mayoría mexicalenses principalmente, que aparecieron su obra o incluso le compraron.

 Por lo regular en sus telas de formato “grande” su tema favorito fueron caballos, toros, mujeres gorditas, estéticamente armoniosas y magistralmente integradas estas composiciones.

Estos tres de sus temas favoritos estuvieron conformando unidades estéticas con el sello personal indiscutible.

Algún día los amantes del arte de Manuel deberán conocer más esta producción del artista, prolífico, abundante, que por lo regular guardaba y protegía orgulloso y con aprecio y respeto por su propia obra de formato pequeño, que pocos tuvimos el privilegio de conocer.

Alternativamente exponía dos o tres estas piezas en alguna exposición, que por lo regular rápidamente las vendía a sus seguidores y admiradores, entre ellos el doctor Paz (+), uno de sus permanentes admiradores y compradores de sus obras, principalmente esculturas (terracotas de enorme belleza) de insuperable calidad en todo el estado, a excepción es posible de las terracota de Salvados Magaña (+), radicado en sus últimos años en Tecate.

Manuel se va. Otro más de creadores bajacalifornianos que deja su prolífica obra en los rincones y espacios disponibles de su vivienda.

Uno más que representa el reclamo persistente de mi parte y obligación incluso por parte del Estado de construir un museo de arte, o mínimo una sala de Plástica de Baja California.

Salvador Romero, José Garcia Arroyo y Jesús Ernesto Muñoz Acosta ya han muerto. Su obra no puede quedar al olvido, a la indiferencia, a la incultura incluso del Gobierno y funcionarios de Cultura, por lo regular sordos, o mejor aún, ciegos ante esta realidad  que es a la vez patrimonio de nuestras raíces.

¿Por qué tanto alboroto en los medios por el artista oaxaqueño Francisco Toledo, ¿por qué tanta apatía o ignorancia por los nuestros?

Somos sin duda aun un pueblo bronco, incluyendo nuestros gobernantes. Un mensaje para ti Pedro Ochoa, próximo secretario de Cultura de la administración que llega, y para ti Catalina Zavala, próxima secretaria de Educación.

* El autor es artista plástico.

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