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Columnas

La oposición dividida

El rasgo más importante de la elección de este año en Baja California es que los partidos de oposición están divididos frente a Morena. En contra de lo que se desearía, hay dos fuerzas que disputarán la gubernatura al partido en el gobierno: por un lado la alianza formada por el PAN-PRI-PRD y, por otro, está la candidatura de Jorge Hank Rhon postulado por el PES. Son los únicos con posibilidades de competir.

Por Benedicto Ruíz Vargas

El rasgo más importante de la elección de este año en Baja California es que los partidos de oposición están divididos frente a Morena. En contra de lo que se desearía, hay dos fuerzas que disputarán la gubernatura al partido en el gobierno: por un lado la alianza formada por el PAN-PRI-PRD y, por otro, está la candidatura de Jorge Hank Rhon postulado por el PES. Son los únicos con posibilidades de competir.

Como suele suceder muchas veces, en esta elección el partido a vencer es Morena, que tiene el gobierno actualmente y que como producto de los votos que conquistó el movimiento de López Obrador en 2018 y 2019, conserva todavía a muchos electores que ven más hacia la presidencia de AMLO que hacia los resultados concretos a nivel local.

Es decir, Morena no compite aquí porque tenga buenos candidatos o por sus resultados como gobierno, que son muy malos, sino porque la tendencia electoral generada a partir de 2018 se mantiene en gran medida. Obviamente se ha deteriorado en el último año y empieza a cundir cierto desencanto con sus gobiernos y con el mismo López Obrador, pero conserva todavía una gran mayoría, como lo confirman varias encuestas electorales.

Por esta razón los partidos que participan en esta elección no se van a enfrentar a los candidatos de Morena, sino principalmente a esta tendencia electoral. Esto no quiere decir que Morena puede ganar con cualquier candidato, pero en general muchos candidatos impresentables van a ser arropados por esta inercia.

Esta situación (que todavía algunos candidatos y partidos locales no entienden), obligaba a las fuerzas locales a formar un bloque para competir contra Morena por la gubernatura y otros puestos, lo que hicieron el PAN-PRI-PRD (Va por BC), que ya postuló a Lupita Jones como candidata a gobernadora, pero no contaban con que el PES postularía a Jorge Hank, quien según algunas encuestas presenta altos porcentajes de aceptación.

Con esto se formaron dos fuerzas o dos candidatos que competirán no sólo entre sí sino también contra Morena. Es decir, en lugar de que haya un solo bloque de partidos compitiendo y disputando el gobierno estatal a Morena, ahora habrá dos, formados por los candidatos mencionados.

Es posible que uno de ellos logre avanzar más a lo largo de la campaña y se coloque en el segundo lugar de las preferencias, pero esto no impedirá que el voto siga dividido, al margen de cuál sea el porcentaje de diferencia entre uno y otro, creando un escenario que a todas luces favorece el triunfo de Morena.

Junto a este posible escenario hay que agregar otro elemento: el de que Jorge Hank va a atraer claramente el voto del priismo (pocos o muchos, no importa), lo que debilitará a la alianza local de partidos, afectará al mismo PRI que aceptó un compromiso nacional e hizo a un lado a los grupos del estado en una maniobra claramente errónea que fracturó aún más al priismo local.

Es muy posible que la candidatura de Hank (por el PES) se explique sencillamente como una respuesta de parte de él al desdén que mostró la dirigencia nacional de ese partido al hacerlo a un lado, siendo que era el personaje mejor posicionado para competir como candidato de la alianza con los otros partidos.

El punto es que en estas condiciones, lo que puede haber en BC es un voto “atomizado” en gran escala, con una oposición dividida y por otra parte con muchos partidos y candidatos que buscan una pequeña tajada del pastel, ayudando a que Morena se mantenga en el imaginario popular de una gran parte de electores, que son casi invisibles pero votan.

Sin un bloque opositor fuerte es imposible ganarle a Morena, por las razones expuestas, por lo menos esta vez. Hank puede atraer muchos votantes, pero le falta un partido mejor estructurado y con mayor presencia. El PES no lo es. Lupita por su lado puede aparecer como una gran novedad electoral, menos contaminada que los políticos, pero arropada por partidos que arrastran las secuelas de la derrota anterior. Eso también forma parte de las inercias.

Habrá lugares donde la alianza de partidos puede ganar algunas posiciones, como en Tijuana, donde Morena ha demostrado que no sabe y no puede gobernar porque está atrapado en múltiples contradicciones y luchas internas por el poder. En todos lados se ha visto lo mismo, pero es en Tijuana donde ha sido más notorio y patético. Sería vergonzoso que Morena ganara.

Morena es hasta hoy un partido fuerte que se basa en una ilusión o en una esperanza (como creen algunos), que ofrece la felicidad en un mar de desdichas, mientras que por otro lado hay una oposición débil, sumida en la derrota, pero sigue siendo arrogante y obtusa. ¿Así cómo pues?

*-El autor es analista político.

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