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Columnas

La oposición de los partidos

Después de la pérdida de la presidencia de la república por parte del PRI, la oposición ha sido casi nula o muy escasa, tan es así, que los partidos mayoritarios como el PAN y el PRI quedaron borrados del mapa.

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

Después de la pérdida de la presidencia de la república por parte del PRI, la oposición ha sido casi nula o muy escasa, tan es así, que los partidos mayoritarios como el PAN y el PRI quedaron borrados del mapa, han tenido que recurrir a personajes como Vicente Fox de triste recuerdo para tratar de hacer contrapesos contra el poder constituido. Morena se ha alzado como el partido hegemónico obteniendo todas las posiciones de poder como las cámaras de diputados y senadores. La oposición no ha estado a la altura de las circunstancias, por carecer de autoridad moral, todos sus cuadros son cartuchos quemados al igual que los del PRI, que han intentado rescatar del arcón de los recuerdos a personajes catalogados como “dinosaurios”. La oposición en México la integran algunos grupos, fracciones o partidos políticos, incluyendo la iniciativa privada y organizaciones de cualquier tipo y personas que apoyen en lo individual, las causas que se oponen a un modelo o proyecto de nación.

Debe ser la expresión de ideas opuestas a las de gobierno con las que se crean grupos y poderes fácticos. La oposición no es una característica exclusiva del Estado moderno, pues aún en la época ateniense encontramos casos perfectamente documentados de oposición de grupos de personajes contra el gobernante en turno. En general, se considera que la oposición se clasifica por las ideas o doctrinas que inspiran a los opositores, sin embargo, existe también la distinción de oposición por el método que ésta elige para cambiar al grupo dominante, al establecimiento, a la forma de gobierno o a la economía y en este sentido se identifican como distintas la oposición pacífica y la violenta.

Desorden y disputas, diferentes doctrinas humanistas que han alimentado a la oposición política, han sido cruciales para la formación de la cultura política de nuestra época, influyendo de manera normal a la forma de gobierno, a la adopción de los derechos que los estados reconocen a los gobernados y a la forma y organización de cada uno de los países. La forma más elaborada y efectiva de oposición, es la de los partidos políticos en los estados democráticos, pues en este caso la oposición no pretende la destrucción del Estado, sino exclusivamente su reforma dentro del cauce previamente acordado o menos aún, lo que persigue es formar el gobierno, es decir nombrar a los funcionarios públicos que lo dirigen.

Después del Tsunami electoral mexicano en el 2018 con el triunfo contundente de Morena, los otros partidos políticos han desaparecido prácticamente de la escena política. No solo son minorías en las cámaras de representación federal, sino que también en los gobiernos de los estados en donde hubo elecciones se encuentran en franca minoría. No han sabido estar a la altura de las expectativas de muchos de sus militantes, no han sabido ser oposición. Se puede considerar una buena oposición cuando propone alternativas para la solución de los graves problemas que aquejan a la sociedad y no solo pensar exclusivamente en quitar al poder para ponernos nosotros sin darle solución a las controversias. Se prevé desde ahora que la elección intermedia será una “batalla” sin cuartel ya que habrán de renovarse gubernaturas, presidencias municipales y cámaras de diputados, tanto federales como locales. Desde ahora se vislumbra la integración de un “bloque contrincante” a Morena que estará constituido por el PAN y el PRI y demás partidos chicos para erigirse como una alternativa seria para construir una verdadera oposición y evitar el poder concentrado en una sola persona y que haya una división de poderes.

*- El autor es economista egresado de la UABC.

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