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Columnas

La historia no se improvisa, Mexicali no fue fundada por chinos

Digo presente, cuando se habla del amor que uno siente por la cultura china que existe en Mexicali.

Por Beatriz Limón

Digo presente, cuando se habla del amor que uno siente por la cultura china que existe en Mexicali. Cuando pequeña era una mágica aventura ir a comer al restaurante “La Misión Dragón”, me maravillaba con los pavorreales y era una fascinación cruzar el pequeño puente en forma de arco desde donde observaba a las tortugas en la fuente artificial ubicada en el centro del enorme jardín.

Me gustaba sentir el fresco del comedor adornado con pinturas con escenas orientales. Me sigue agradando el olor a mostaza, el sabor del chun cun y el arroz cantones. En aquellos años acostumbraba una sangría con la comida corrida, aunque nunca le he quitado mérito al té.

Con los años, me fui introduciendo más en la historia de los chinos cuando conocí al profesor Eduardo Auyón Gerardo, quien emigró a Mexicali procedente de Cantón. En un principio nuestra relación fue con fines periodísticos, pero con el tiempo, se convirtió en una gran amistad. Viajé dos veces con él a su querida China, juntos recorrimos decenas de ciudades, conocí a su familia y estuve con él en los últimos días del cáncer terminal que acabó con su vida.

De igual forma, conocí a la historiadora Yolanda Sánchez Ogás, cuando yo era encargada del proyecto histórico “La Crónica de un Siglo” en esta casa editorial. Ahora gran amiga mía. Junto a ella recorrí los restaurantes chinos y fuimos los primeros grupos de cachanillas en introducirnos a los subterráneos.

Ostentosos casinos y fumaderos de opio siguen siendo los escenarios de los mitos y leyendas creados en torno a la ciudad oculta en “La chinesca”, pero lo más cercano a la realidad, según los investigadores, es que la comunidad asiática se refugiaba allí para protegerse de las elevadas temperaturas de Mexicali, que en el verano pueden llegar hasta 45 grados (113 grados Fahrenheit).

Así es, aunque nos pueda perecer cautivador crear una historia mítica para nuestro Mexicali, la realidad dista mucho de las leyendas y los mitos, y va más allá de las mentiras que están siendo avaladas oficialmente como realidades por la ahora candidata a la gubernatura de Baja California Marina del Pilar y sus achichincles.

Me uno al clamor de la profesora Yolanda, y hago mías sus palabras, “los barrios chinos fueron producto de dos leyes segregacionistas, vergonzosas, contra los chinos decretadas en Sonora. Una creaba los barrios chinos, especie de guetos donde debía concentrarse la población y los comercios chinos y otra ley que prohibía a las mujeres mexicanas casarse con chinos.

“Esas leyes no funcionaron en Mexicali, aquí nunca hubo barrio chino. La chinesca surgió en 1918. Por voluntad propia los chinos se asentaron allí, y establecieron la zona comercial, junto con mexicanos. Con su proyecto, Marina y su gente, están dando a nuestra ciudad un aspecto de ciudad china, que nunca tuvo; de ciudad china que nunca existió.

“Los chinos tampoco fueron fundadores y nunca hubo mayoría de pobladores chinos como aseguran en entrevistas, videos y en eventos oficiales del ayuntamiento presidido por Marina”.

La historia no se improvisa, menos se desvirtúa. La historia merece un respeto. Los cachanillas siempre tendrán el mérito de haber fundado “la ciudad de capturó al sol”.

* La autora es corresponsal en Arizona y Nuevo México de la Agencia Internacional de Noticias EFE.

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