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Invacunados

La palabra de hoy aún no está en el diccionario. Pero muy pronto lo estará. No sólo por razones lingüísticas; sino también por abrumadora actividad epidémica.

Por Miguel Ángel Lino

La palabra de hoy aún no está en el diccionario. Pero muy pronto lo estará. No sólo por razones lingüísticas; sino también por abrumadora actividad epidémica.

La elegí porque la humanidad, entre la que usted y yo estamos, no está exenta de contraer el infausto COVID. Aun teniendo las dos dosis de la vacunación “que supuestamente nos haría inmunes”. Pues fíjese que no.

Y ello no ha sucedido porque “la inmunidad de rebaño” -afirman los científicos- únicamente se podrá alcanzar cuando por lo menos el 70% de la población mundial esté vacunada. Y de esto todavía ni sus luces.

Sin que sea por falta de vacunas o de recursos médicos. La calamidad estriba en que existe un número muy grande de “necísimos” (necios en grado superlativo) que nomás no quieren vacunarse. Unos por ignorantes y otros (los peores) por arrogantes.

Si usted me hace el favor de leerme, sabrá que este tema lo traté la semana pasada. Pues no le aunque, enfrentamos una situación muy peliaguda y si estas letras en algo ayudan, ¡santo y bueno!

Vamos buscando a los invacunados, aquellos que hayan desaprovechado la oportunidad de recibir la dosis correspondientes. Hagamos evidente su situación, tanto en forma personal como comunitaria. ¿Qué si son amigos o familiares? ¡Pues con mayor razón e interés personal!

Porque nos la estamos jugando. Aquí, allá y acullá. Por ejemplo, en Japón donde se están realizando los Juegos Olímpicos, un bajo porcentaje de su población ha recibido la vacuna. Clarísimo ejemplo de que los intereses económicos, que no los deportivos, son los que privan en este mundo traidor…

LA PALABRA DE HOY: INVACUNADOS

Es muy curioso saber que: “El médico británico Edward Janner (1740-1823) descubrió que la mayoría de las mujeres que se dedicaban a ordeñar vacas no padecían viruela. La creencia era que esas mujeres por su actividad eran inmunes a dicha infección. Con este principio, Janner desarrolló la primera vacuna contra la viruela”. Por ello, de manera sorprendente, la palabra vacuna significa vaca. 'Vacca' procede de la raíz indoeuropea 'wâka'. De ella se derivan las palabras vaquero como vacunación. Invacunado, con el prefijo -in, significa no vacunado.

DE MI LIBRERO: EL ENEMIGO SECRETO

Con el subtítulo de “La historia secreta de los virus”, Dorothy H. Crawford escribió un muy revelador texto que en su introducción dice:

“Hay bichos microscópicos por todas partes; un ejército invisible de ellos asedia al cuerpo humano. No hay sitio donde no estén al acecho bacterias, protozoos y hongos, que parecen estar esperando justo una oportunidad para atacar. En realidad, hay más «bichos» sobre un solo ser humano o en su interior que personas en el mundo. Pero muy pocos causan enfermedades, y algunos hasta nos hacen un favor al devorar células muertas de la piel o ayudar a fragmentar moléculas que nuestros intestinos no pueden digerir…

Los virus, por el contrario, son mucho más exigentes, porque para sobrevivir y reproducirse han de penetrar las células. Los virus son parásitos, adversarios singulares y letales”. Así, el coronavirus ataca principalmente a los invacunados.

*- El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad

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