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Columnas

Ingeniería Civil

Desde los tiempos de la era porfiriana la ingeniería militar (tiempos de guerra) se transformó en ingeniería civil en tiempos de paz.

Por Jaime Navarro

Desde los tiempos de la era porfiriana la ingeniería militar (tiempos de guerra) se transformó en ingeniería civil en tiempos de paz, ha sido eje fundamental en la historia de nuestro país, un país sin infraestructura es un país sin competitividad, sin salud y sin bienestar social.

Al término del periodo de las guerras internas (conservadores vs. Liberales), guerras internacionales (vs. Francia y Estados Unidos) en México, se vive una relativa paz republicana en el periodo de la llamada dictadura porfiriana y el grupo de sabios de la administración porfiriana se da a la tarea de planear la infraestructura de un país lleno de recursos materiales (oro, plata, cobre, petróleo, tierras fértiles, agua, litorales etc.) para lo cual se ocupaban ingenieros principalmente mecánicos, eléctricos y civiles.

Durante su gobierno se construyeron 20,000 km. de vías férreas; la red telegráfica comunicó completamente al país; llegaron a México grandes inversiones extranjeras y la industria nacional creció.

Era la época dorada de la revolución industrial, construcción de presas generadoras de energía eléctrica apoyando la electrificación del país, sistemas de riego,  la construcción de caminos, el ferrocarril, construcciones de varios niveles, puertos, el suministro de agua potable y su tratamiento, el saneamiento de las aguas negras y su reúso, motivo por el cual se hacía necesario el desarrollo de la ingeniería en tiempos de paz, la ingeniería civil.

A partir de entonces la ingeniería civil mexicana empezó a tener renombre internacional, los ingenieros civiles que formaban parte de la estructura de Gobierno, desarrollaban los proyectos, las especificaciones, el control de calidad de las obras relacionadas con agua potable, saneamiento, construcción de presas, la red de caminos nacionales, hospitales, instalaciones educativas, etc.

Los departamentos técnicos de las dependencias contaban con expertos en todas las áreas con capacidad suficiente para planear, proyectar, supervisar y revisar todas las obras de infraestructura que el país requería, eso sí, no construían y las dependencias no contaban con maquinaria y equipo de construcción.

Desafortunadamente para nuestro país en el periodo del presidente López Portillo 1976-1982 la ingeniería civil mexicana empezó su decadencia en el sector oficial con la llegada del Arq. Pedro Ramírez Vázquez, la Secretaria de Recursos Hidráulicos SRH, se transformó en la Secretaria de Agricultura y Recursos hidráulicos SARH, la Secretaria de Obras Públicas SOP, se transformó en la SAHOP, con esos cambios los técnicos (ingenieros) empezaron a perder posiciones para darle paso a políticos sin experiencia, desempleados, compadres en desgracia, candidatos perdedores y estos a su vez empezaron a llevar a sus compinches (cómplices) desplazando a los técnicos ofreciéndoles jubilaciones anticipadas, etc.

Se empezaron a incrustar en todas las secretarías economistas con especialidad en Harvard, Yale, Stanford, etc. privilegiando el control económico por encima de la infraestructura que el país necesitaba. Ha llegado a tal extremo dicho cáncer que en la actualidad en las secretarías de estado del país o en las descentralizadas como Pemex y CFE ya no hay un solo ingeniero, por supuesto que eso se ha replicado en los estados, casi todos los delegados de las secretarias son economistas, casi todos los titulares en los estados, los encargados del agua, las obras públicas, carreteras, presas, transporte, planeación o son economistas, contadores públicos, actuarios, abogados o amigos del gobernante en turno.

Por eso no es de sorprender que las obras cuesten más de lo presupuestado, no hay quien planee, quien proyecte o revise un proyecto, quien supervise con experiencia, quien lleve un control de calidad, obras que cuestan más de lo presupuestado, su construcción dura más de lo programado y cientos de ellas no se concluyen y esta situación seguirá existiendo mientras la ingeniería civil esté ausente de los procesos de planeación y proyecto.

*- El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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