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Columnas

Gobernantes en la era del Live

La utilización de las tecnologías de comunicación, los mensajes a través de las redes sociales y las transmisiones en los llamados Live (en vivo o en directo), llegaron para quedarse, sobre todo entre los jóvenes que tienen acceso a ello.
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Por Rosa María Méndez Fierros

La utilización de las tecnologías de comunicación, los mensajes a través de las redes sociales y las transmisiones en los llamados Live (en vivo o en directo), llegaron para quedarse, sobre todo entre los jóvenes que tienen acceso a ello.
Por supuesto que los políticos no están al margen de la utilización de estas nuevas tecnologías de comunicación, en un afán por mantenerse en contacto con la población a la que representan.
Una población, ciudadanía o electorado, que se ve como una audiencia que debe ser conquistada diariamente, con la intención de lograr su voto futuro.
Recientemente vimos el embrollo generado a partir de las transmisiones en directo, sin filtros y hasta sin control, que algunos gobernantes están haciendo a través de las redes.
El 1 de noviembre la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero se puso en entre dicho, entre lo público y lo privado, al participar  - - - sabiéndolo o no-- en un Live transmitido por el gobernador, Jaime Bonilla Valdez.
La historia es conocida de sobra, la defensa de la funcionaria ya se dio por su equipo de colaboradores, sin éxito y sin control de daños, los ataques a su persona e investidura fueron tendencia en Twitter.
Dicen que ella quedó muy dolida, por lo que consideró un engaño; el gobernador Bonilla Valdez comentó que ella siempre lo supo.
Y aquí la pregunta: ¿valía la pena poner en riesgo la relación del estado, con la segunda persona más importante en el gabinete federal, en aras de transmitir todo, hasta una charla que se salió de control?
Hasta dónde la advertencia de que estaba siendo grabada y transmitiendo en directo, fue efectiva para evitar que se desbocara la enviada del presidente, Andrés Manuel López Obrador.
La mujer de las confianzas del primer mandatario.
Pero, vayamos más allá.
Estas transmisiones del gobernador y también de la alcaldesa cachanilla, Marina del Pilar Ávila Olmeda ¿están conectadas a un programa evaluado de políticas públicas, de resolución de problemas, una agenda ciudadana, en donde los sectores que tienen acceso a estas tecnologías, se vean reflejados?
O son ocurrencias, nimiedades, discurso espontáneo que se va construyendo conforme avanza el Live. Que al final puede terminar en un choteo donde todo se transmite en afán de mantener viva la imagen del gobernante en turno.
En la suburban, en el aeropuerto, en la calle, en la colonia, el estacionamiento o en la casa donde los invitan a comer.
¿Conectan consigo mismos, con sus equipos, se comportan como youtubers o tienen un plan elaborado y estratégico de comunicación política, capaz de vincularlos con la problemática que quienes votaron por ellos, quieren que resuelvan? Es la recurrente pregunta.
Hasta dónde son creíbles por la audiencia y no sólo vistos como algo artificial o planeado.
Señores y señoras gobernantes, no mal entiendan la proximidad ciudadana y transparencia, con su participación en redes sociales. Ese es un atajo, que debe acompañarse con un plan de gobierno, capaz de resolver conflictos.
Me dirán que son nuevos tiempos, en donde esas herramientas son vitales para comunicarse e incluso trascender.
Pero yo me pregunto: cómo logró trascender el espíritu reformador de Benito Juárez o el nacionalismo de Lázaro Cárdenas, sin esas herramientas y aún a través del paso del tiempo. Se que son distancias enormes, pero también hay ejemplos locales de personas que pervivieron, parafraseando a Sánchez Cordero.
Liderazgo vinculatorio y conocimiento con certeza, inteligencia y capacidad de resolver, lo que la población reclama.
Ahí esta la clave, no únicamente en el mundo de los Live.
La verdad sea dicha

* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

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