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Columnas

Expropiarnos el Futuro

Nuestro estado se ha convertido en uno gobernado por ocurrencias y con la frivolidad de la levedad del gobernador.

“Somos lo que Hacemos”.

Nuestro estado se ha convertido en uno gobernado por ocurrencias y con la frivolidad de la levedad del gobernador. Su gobierno ha atentado contra los más elementales valores que construyen comunidad, la estupidez de atentar contra la Cruz Roja el pasado mes de enero se traducirá en menos ambulancias y por ende menos ciudadanos que podrán literalmente salvar su vida; tristemente nos veremos obligados a ello.

Pintar el acueducto de La Rumorosa pasará a la historia como una obra servil, sólo para que el presidente no vuelva a decir que el tubo afea el paisaje. El gobierno de Bonilla decidió otorgarle a una empresa un contrato que le ha permitido extorsionar a muchas empresas so pretexto de cobrar agua que no se debe, si hay deudores deben de pagar pero inventarse el cobro no torciendo en su favor las normas, de manera ilegal como lo hicieron con muchas que no debíamos peso alguno será desastroso para los organismos operadores del agua cuando pronto los litigios que hemos emprendido empiecen a obtener sus fallos veremos cómo millones de pesos tendrán que ser devueltos, claro, lo que no se devolverá es el 20% de comisión que el gobierno de Bonilla le paga a FISAMEX, empresa cuyo dueño ha sido vulgarmente evidenciado por sus vicios; vaya ni siquiera eso hizo que Bonilla rectificara su juicio público.

No hay día que no escuche agravios contra el actual gobierno, por ello veo con preocupación la pasividad de muchos que pudiendo plantar la cara ante tanta sin razón prefieren, no sólo callarse, sino acomodarse en la ola de la cuarta transformación; me da pena ver como empresarios, profesionistas y muchos ciudadanos en general han buscado acomodo en el favor del nuevo grupo dominante de la política local y no dar batalla ante el autoritarismo con el que hoy en día se gobierna nuestro estado y el país entero.

Veo con profunda preocupación que somos muchos los ciudadanos agraviados y muy pocos los que levantamos la voz, me aterra la posibilidad de saberme en un estado en donde se claudica sin tener la dignidad siquiera de hacer público nuestros agravios, no hacerlo no sólo evidencia nuestra falta de compromiso sino que se manda el más grave de los mensajes posibles: permitirle a un autoritario expropiar nuestro futuro; si los socios del Campestre no están dispuestos a dar la batalla, que con su nimiedad se conformen, el tema ya no es el de un club social, el tema trasciende a un estado sin obra pública, que apila muertos, que atenta contra la sociedad civil, contra el combate a la corrupción, agachado ante los designios del presidente en contra de la creación de empleos para nuestra gente, pero bueno para apostar en las maquinitas de los casinos de San Diego, gustoso de chingarse un hot dog en primera fila del Petco Park cuando nuestros médicos y enfermeras se encomiendan al santísimo para no morirse de una pinche gripe que ha desnudado la incompetencia de su gobierno.

Bonilla quiso robarnos tres años, si se roba El Campestre será responsabilidad de los tijuanenses que han preferido ser cómplices por omisión, el tema es si todos los demás lo seremos el próximo 6 de junio. La dignidad no se negocia, no podemos renunciar nunca a ella.

* El autor es empresario y ex dirigente de Coparmex Mexicali.

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