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Columnas

Esperemos crecer

Puse en el título la palabra esperemos, como un deseo para que en este año crezcamos porque por lo que hemos visto en los primeros dos meses no todas las señales son positivas.

Por Salvador Maese Barraza

Puse en el título la palabra esperemos, como un deseo para que en este año crezcamos porque por lo que hemos visto en los primeros dos meses no todas las señales son positivas.

Un primer dato es que la inflación está en aumento, para tener registros más o menos del 3.7% y es por el ajuste que se ha tenido en productos y servicios esenciales como son el gas, la gasolina y la electricidad.  Otro signo de no buen pronóstico es la caída en la inversión, no solo la que se recibe directamente desde el extranjero, también la que realizan los particulares. Un aspecto de incertidumbre más es la confianza del consumidor, que no repunta y esto es reflejo de combinar la incertidumbre sobre los ingresos por  salarios o ventas o por ante la crisis de las empresas perder el empleo.

Una losa que se estará teniendo que cargar por lo menos en los primeros meses de este año es  el desplome de -8.2% del PIB del pasado año, caída que muchos atribuyen a la pandemia del covid-19 pero pocos reconocen también que se suma a ello la mala aplicación de políticas de ayuda a empresas, comercio y trabajadores.

Hay factores que han detectado los especialista y el Banco de México que tendrán que  ver con el desempeño en los próximos diez meses del año. A nivel general destacan tres cosas que pueden obstaculizar el crecimiento económico:  las condiciones económicas internas e incongruencias con las decisiones del gobierno como son la contrarreforma eléctrica, la cancelación de inversiones privadas por presión política, la canalización cada vez más de recursos a empresas y obras paraestatales; un segundo tema es la llamada gobernanza, es decir, la poca o nula transparencia en el manejo del gobierno y que algo ya se reportó en el reciente reporte de la Auditoría Superior de la Federación y, como tercer punto las finanzas públicas porque en los primeros meses parece ser que bajó la recaudación.

Peso a la incertidumbre y los riesgos que ya mencioné,  los analistas y el Fondo Monetario Internacional han elevado sus pronóstico para la economía mexicana: para el año estiman crezca la economía mexicana entre 3.1 y 3.89%. La inflación general esperan se controle y cierre en el 3.88% y el tipo de cambio, que ahora estamos viendo con mucha volatilidad cerraría el año en 20.4 pesos por dólar aunque ahora está cercano a 21 pesos... Aquí retomo un breve comparativo: en enero los mismos especialistas situaban la inflación del 2021 en 3.65% y el tipo de cambio en 20.18 pesos por dólar.

Pienso que son en general buenos esos pronósticos, pero ya vimos que de un día para otro las cosas pueden cambiar. Por eso  no hay que perder de vista la debilidad del mercado interno pues está estancado principalmente por haber servicios restringidos o el temor a viajar, la incertidumbre política y por las elecciones del próximo mes de junio

En el espacio anterior opiné sobre la reforma eléctrica; veamos en los próximos meses si ya se reflejan impactos por la reforma en la ley eléctrica, al pasar un aumento de costos a los precios de las tarifas, domésticas o industriales y en ellas el manejo del subsidio. Varios comentaristas están diciendo que con esa reforma hasta las tortillas van a subir de precio: creo que tienen razón.

  * El autor es Consejero y Consejero Nacional de Index, además de Director de Recursos Humanos para LatinAmérica en Newell Brands.

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