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En la línea de golpeo

No se trata de un deporte. La semana pasada abordé en este espacio “un cambio”, para referirme a las elecciones locales en las que para la ciudad capital y el Estado de Baja California se dio la alternancia del partido en el poder.

Por Salvador Maese Barraza

No se trata de un deporte. La semana pasada abordé en este espacio “un cambio”, para referirme a las elecciones locales en las que para la ciudad capital y el Estado de Baja California se dio la alternancia del partido en el poder. Pero al igual que estamos viviendo un cambio de gobierno, una semana después vimos un cambio en el modelo de negociar, de llevar a cabo las relaciones de México con Estados Unidos. 
Esto lo señalo por lo que sabemos fue negociado en términos migratorios, pero bajo un trasfondo -presión, mejor dicho- en cuestiones de comercio, de aranceles, de obstáculos a la relación empresarial, de negocios, de manufactura, entre México y nuestro vecino.
Hay una cosa que me llaman la atención en las pasadas negociaciones y también por lo que ahora se está estructurando en nuestro gobierno para darle forma, para instrumentar los acuerdos en cuestiones de migración. Se trata de quienes y los cargos de los funcionarios que están siendo involucrados bajo la coordinación del Canciller. Por Estados Unidos, la parte política, la de gobierno interno, comandados por el Vicepresidente, luego el responsable de la seguridad interna o “homeland security” y el Departamento de Estado. 
Del lado mexicano, estuvieron ausentes la parte no comercial, pero tampoco la del interior, la de gobierno: al mando de la negociación el Secretario de Relaciones Exteriores -recordemos que por instrucción expresa del Presidente- la Secretaria de Economía, el Secretario de Agricultura y, tengo entendido, el de Hacienda. Pero hay más sobre mi duda y curiosidad: si el tema era resolver el flujo migratorio, me surge la duda y curiosidad del por qué no participaron la Secretaría de Gobernación, el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana y el titular de Instituto Nacional de Migración.
Me preocupa, entonces que aunque se haya tenido un trato, en principio por 45 y 90 días, siga el presidente estadounidense con sus amenazas y anunciando acciones que a todas luces son contrarias a una buena vecindad como la te mantenemos, por ejemplo, con Calexico o San Diego con Tijuana. Me preocupa porque no hay acuerdo que valga; ya lo vivimos el año pasado en medio de las rondas de negociación del TLCAN 2 y las medidas arancelarias que aplicó unilateralmente al acero y aluminio mexicanos. 
También hay preocupación y temor porque el presidente del vecino país usará como discurso, como bandera de victoria y para su campaña de reelección, que el famoso muro se amplió al sur de México y que lo pagará México pues de ahora en adelante el cubrirá los gastos de los migrantes que busquen llegar a Estados Unidos desde México. 
En unos cuantos días más, el próximo martes al 18 de junio cuando ratifique su intención de reelección, veremos un mandatario carente de tacto político, ajeno a la diplomacia, viendo con desprecio a su vecino, al que a diario tendrá estará evaluando y en la línea de golpeo mediante amenazas y chantajes. 


*El autor es consejero y tesorero nacional de Index, además de director de Recursos Humanos para Latinoamérica en Newell Brands.

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