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Columnas

Destruyendo lo construido

A primera lectura pensarán que me refiero a alguna obra, pero no. Se sigue destruyendo la confianza que tanto ha costado construir.

Por Salvador Maese Barraza

A primera lectura pensarán que me refiero a alguna obra, pero no. Se sigue destruyendo la confianza que tanto ha costado construir.

Lo mismo se ve en la ciudad de México y a nivel federal, como en nuestro estado y a nivel local. En el primer punto esta, por ejemplo, destruir la confianza en instituciones como la electoral, para dar gusto al capricho de un ciudadano que quiere ser gobernador, pero violando la normatividad electoral, no habiendo justificación en que fue una falla leve o grave, lo importante es que es una falla tipificada en las reglas del juego.

En el segundo punto, me refiero a como está destruyéndose la confianza y el optimismo en nuestro estado. Ya van dos casos evidentes de señales negativas: el avalar la destrucción de una inversión por empresas transnacional por una consulta realizada a modo; otra por la expropiación del espacio del club de golf aduciendo interés público. En los dos casos, siguiendo el modelo y ejemplo desde la ciudad capital del país, lo que huele a iniciativa privada no agrada a los gobernantes.

Pero quizás me quedo corto con sólo dos ejemplos. Me viene a la mente lo de entorpecer la generación de energía con fuentes limpias como el viento, porque las estructuras desdibujaban la vista en una zona de por sí rocosa, estoy refiriéndome a los molinos de viento que afeaban la vista del mandatario federal y que seguramente fue respaldada por el mandatario local. Otro ejemplo, reciente, fue el del cierre y bloqueo en el suministro de agua, de cobros no muy transparentes y justificaciones de la dependencia responsable menos claras que el petróleo.

Todos esas medidas por parte del gobierno se basan, según esto, en el bien común; sin embargo, la reciente decisión sobre el campo de gol parece más a una medida extrema en plena época electoral; aunque se justifique declarando que es una necesidad de la población, que de ninguna forma es un acto de proselitismo porque fue un compromiso de campaña. Me pregunto ¿porque ahora y no al inicio del gobierno? Ya recuerdo, porque la pretensión era gobernar por cinco años, rompiendo lo estipulado de que la administración sería de sólo dos. Por eso ahora el argumento de que a esa zona sólo sirve de club social privado al que accede la élite empresarial y política de la ciudad. Argumentos similares a lo de fuchi, guacala el empresariado, lo "fifi" no me gusta. No les recuerda este tipo de comentarios a una persona que lleva más de veinte años en campaña.

Y si no fue por proselitismo, como explicar que se tuvo que iniciar la decisión de expropiación en una edición especial del periódico oficial del Estado. Nuevamente, da la impresión de a la carrera, a marchas forzadas y a lo n lo oscurito cuando quisieron modificar la regulación estatal para ampliar de dos a cinco años la actual Gubernatura.

Como está diciendo más de un candidat@ a gobernador, se abre la posibilidad de expropiar cualquier propiedad, nuestro caso, nuestro negocio, nuestro patrimonio familiar. Aquí se expropia un club de golf, y a nivel federal parece se expropia a modo a quien esté en el ramo petrolero, el de gasolina sea para su almacenamiento, traslado o venta.

Se continúa destruyendo la confianza de empresarios, ciudadanos e inversionistas, que por muchos años han tratado de construir un estado de derecho, de fortalecer un modelo transparente de gobernar. En las próximas elecciones, no olvidemos que se destruye por destruir y que se nos está poniendo como obstáculos para construir.

* El autor es Consejero y Consejero Nacional de Index, además de Director de Recursos Humanos para LatinAmérica en Newell Brands.

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