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Columnas

Carta desde Bolivia

Circula en las redes la carta de una boliviana, dirigida a los mexicanos. Por  su interesante contenido me permito transcribir.

Por Anita B. de Ochoa

Circula en las redes la carta de una boliviana, dirigida a los mexicanos. Por  su interesante contenido me permito transcribir:

“Mi nombre es Mariela, soy boliviana. Vivo en  La Paz, sede de gobierno. Existen muchas cosas en común entre nuestros pueblos; compartimos el orgullo de ser latinos, una innumerable lista de valores, y la diversidad de nuestras culturas. Estos últimos meses, nuestras historias se cruzaron  debido a un hecho polémico: La huida de Evo Morales., el dictador. Esto  nos ha permitido conocernos, mirarnos un poco y entender lo que estamos viviendo.

En Bolivia fuimos comprendiendo éstos años, que nos tendieron una trampa, usando la política de la confusión y las medias verdades y que estos partidos comunistas “progresistas”, o socialistas, disfrazados de humanitarios, conquistan, compran los sectores más vulnerables:  los pobres, los indecisos, los indígenas, para, dándoles regalos, usarlos a su antojo.

Aparentan primero una imagen buena, humana, pero después muestran desórdenes en sus decisiones políticas, rodeándose de personas violentas, ineptas, que organizan un gobierno de represión, oscuro,  basado en la confusión,  desinformación y mentira.

Nuestra lucha fue de años, hicimos marchas, huelgas, protestas,  bloqueos y muchas otras acciones. Pero  lo que nos dio resultado fue el Paro Económico indefinido. A los 32 días, el dictador Morales huyó.

Y si bien no fue acatado por todos, la mayoría participó,  aportando lo que tenía y podía.  La consigna: Estar presentes,  sumar,  ayudarnos,  y entender que era ahora o nunca.  Que no había más tiempo, y  aunque  significaba dejar de trabajar, hacer grandes sacrificios, no había otra opción. .

Los bolivianos nos olvidamos de las diferencias y nos unimos como uno solo,; tomamos juntos la decisión de hacer algo por nuestro país, con el riesgo de equivocarnos, de fracasar. Asumimos un compromiso voluntario, pacífico; sentimientos entre indignación, miedo, valor y fuerza, llenaron nuestros corazones. Oramos en las calles, compartimos comida, café, abrigo, agua,  era más importante estar en la lucha, que perder dinero.

Era más importante el tiempo que estábamos invirtiendo, que el miedo a los insultos, a la violencia física, o en las redes sociales.

Hoy vemos con preocupación, hermanos mexicanos que su gobierno está implementando muy rápido, las políticas comunistas del acuerdo de Sao Paulo. En un año han avanzado lo que a nosotros nos tomó años. Es necesario se informen, se organicen, pero sobre todo actúen. El gobierno de AMLO padece un cáncer que se está expandiendo rápida y peligrosamente en su país. 

Los bolivianos los exhortamos a dejar la indiferencia, ya que las consecuencias son terribles. No es tiempo de quedarse de brazos cruzados, viendo cómo su país se hunde, tampoco de criticar, ni dividirse, sino de tomar acción y luchar por su bello país. Esta debe ser una acción permanente, consciente, racional, verdadera, sin egoísmos. No es por un caudillo, o un partido político, tampoco en contra de éste gobierno, sino de cualquier gobierno que actúe mal.”

En referencia al tema, el  Congreso Nacional Ciudadano, está invitando para el próximo 24 de febrero, a un paro nacional indefinido. A ejemplo de los bolivianos, ¿Seremos los mexicanos capaces de unirnos en bien de México?

* La autora es Consejera Familiar.

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