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“Cambié de opinión, ya viendo el problema que le heredaron, cómo enfrentar el problema de inseguridad”.

Por Cosme Collignon

“Cambié de opinión, ya viendo el problema que le heredaron, cómo enfrentar el problema de inseguridad”, declaró el Presidente Andrés Manuel López Obrador al ser cuestionado del cambio de opinión de cuando era candidato a cuatro años de iniciado su gobierno en torno a retornar las fuerzas militares a los cuarteles.

Primera vez que reconoce y recula en una serie de declaraciones que hizo cuando era candidato en 2012, “tenemos que ir sacando al ejército de las calles, el ejército no está preparado para esta función, es otro su encargo, es defender la soberanía nacional y no debe seguirse exponiendo al ejército, es una institución que debemos cuidar todos, no socavar al ejército, tenemos que ir regresando al ejército en la medida que se vaya profesionalizando la policía , ese es mi plan, nos va a llevar seis meses el regresar al ejército”.

No es lo mismo ver los toros desde la barrera que desde el ruedo, en términos taurinos, una vez que asume la presidencia sus intenciones cambiaron. Tan sólo hay que recordar que al crear la Guardia Nacional lo hizo con elementos de la Policía Militar y de la Marina, desde ahí empezó a darle a los militares tareas de seguridad.

Pero no solo López Obrador insistía en regresar al ejército a los cuarteles, también sus esbirros como Manuel Bartlett Díaz cuando en tribuna, en el Senado, vociferó en contra de la Ley de Seguridad Interior que le daba facultades, limitadas, al ejército para realizar labores de seguridad, indicaba que el entonces presidente Erique Peña Nieto y los senadores que lo apoyaban eran unos “antinacionales, traidores a la patria”, y amenazaba “vamos a vivir bajo un régimen militar, que no saben lo que es eso, no saben lo que es estar bajo un control militar”. Ahora se ha mantenido callado.

Durante esa intervención, Bartlett también despotricó contra ese mandato presidencial al decir: “Militarizar los puertos de México es una amenaza más a la militarización de este país”. López Obrador retomó esta iniciativa y ahora los puertos marítimos son administrados por la Marina Armada y los puertos terrestres por el ejército. A los senadores del PRI, entonces, les dijo “hay que pararlo (Peña Nieto) y no estar aquí de obsequisosos, ignorantes, sin leer nada, participando en una conjura contra la democracia mexicana que es la militarización y establecimiento claro de un régimen policiaco militar”. Igual que senadores y diputados de Morena.

Por supuesto que al declarar el patrón que aceptaba que había cambiado, todos sus súbditos y aplaudidores tuvieron que cambiar su discurso, como el señor Epigmenio Ibarra, quien durante su participación con Ciro Gómez Leyva los miércoles en “Por la Mañana”, también reculó, “hoy pienso que desde el poder y en el poder deben asumirse responsabilidades y utilizar a las instituciones del estado para servir al pueblo, que vuelva el ejército a los cuarteles a qué, insisto, ejército que no combate se corrompe, ejército que combate se corrompe peor, entonces la alternativa es que el ejército que trabaje y lo haga al servicio de pueblo”.

La realidad está a la vista de todos, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no retiró a las fuerzas armadas de las calles en seis meses, iban a permanecer hasta el 2024, pero, una iniciativa de una diputada del PRI, Yolanda de la Torre que se extendiera hasta el 2028. Con ello se derrumba la famosa alianza Vamos Por México de los partidos PAN, PRI y PRD. Andrés Manuel López Obrador se tuvo que tragar sus palabras y sus seguidores también, porque no es lo mismo ver al país como candidato que como mandatario.

*El autor es Periodista independiente.

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