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Columnas

Los juegos del hambre 

El lunes 11 fue un día negro para el gobernador, Jaime Bonilla Valdez. La esperanza que tenía en hacer un gobierno de cinco años se esfumó de manera unánime.

El lunes 11 fue un día negro para el gobernador, Jaime Bonilla Valdez. La esperanza que tenía en hacer un gobierno de cinco años se esfumó de manera unánime.

En el panorama con profundo olor a fracaso, a corrupción, a chicanadas legales quedaron ex diputados en su mayoría panistas, pero también de Morena, PRI y PRD, legisladores reelectos, dos magistrados electorales, el secretario General de Gobierno y por supuesto el gobernador Jaime Bonilla.

Algunos sobre quienes ya hay demandas de juicio político.

En este escenario también deberá incluirse a la propia secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, quien aún pervive pese a sus comentarios privados realizados ante el mandatario estatal, el 1 de noviembre pasado.

Triste panorama en el que fue colocado Baja California, que cayó muy bajo en el ámbito político, luego de la reversa a la llamada Ley Bonilla y el posicionamiento en su contra por parte de los ministros de la Corte.

El "Inocente palomita, te dejaste engañar", tradicional en el Día de los Santos Inocentes podría aplicarse a lo que el secretario General, Amador Rodríguez Lozano le hizo a su jefe el Gobernador, con el trabuco jurídico que impulsó para ampliar el mandato de 2 a 5 años y que terminó en una verdadera burla, ante el fallo, repito unánime, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Sin ser abogado y sin mucho oficio político en estas lides, el mandatario estatal sucumbió ante el canto de las sirenas.

Y es que lograr los votos de magistrados electorales locales y de diputados del PAN y el PRI, estando aún fuera de gobierno, se veía como la gran hazaña y alimentaba las esperanzas de un triunfo federal.

Más allá de las acusaciones de prácticas de sobornos, del ofrecimiento de trabajos y reelecciones logrados a nivel local, el gobernador pensó que la Suprema Corte también podía ser cancha para su amigo Amador. 

Pero no.

Y ahora se teje otro panorama.

Los políticos insaciables como son, no miden el fracaso de enfrente, se sienten libres de esas pedradas. Por lo que ellos, sobre todo en Morena, ya empezaron sus juegos del hambre en la búsqueda de las candidaturas a la gubernatura.

Dicen que el 11-0 que le propinaron al titular del Ejecutivo estatal le dolió bastante y ahora, comentan sus allegados, buscará empoderarse tratando de incidir en la elección del próximo candidato a Gobernador.

Con lo anterior, no debemos descartar al Fiscal General Guillermo Ruiz, quien entrega mas despensas que órdenes de aprehensión, aunque dicho sea de paso se auto descartó el viernes pasado, también en el gabinete estatal sigue peleando el abanderamiento, el secretario de Economía Sustentable, Mario Escobedo.

Por otro lado corren la alcaldesa de Mexicali, Marina del Pilar Ávila Olmedo, muy cercana a uno de los fuertes aspirantes a dirigir Morena, Mario Delgado, y también levanta la mano, el alcalde de Tijuana, Arturo González Cruz.

Está el delegado federal único, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, quien pese a los recientes exabruptos, tiene cercanía con el centro del país, además es identificado como morenista cien por ciento.

Hay quienes dicen que a Bonilla no le darán un cheque en blanco para incidir en la sucesión, pero que tampoco se nombrará a un candidato sin su aval y ahí es donde los aspirantes buscarán su voto.

El tiempo se acortó. La carrera se aceleró.

Y la sucesión en Morena podría convertirse en una pandemia peor que el Covid, con ataques y contra ataques.

La verdad sea dicha.

 

 

* La autora es directora del portal MF Noticias Mexicali.

 

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