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Águilas Especies humanas

Ecoanálisis

Por Alberto Tapia

En estos tiempos, el título de este Ecoanálisis pudiese parecer controversial y con justa razón, ya que hoy por hoy, Homo sapiens es la única especie viva del género de primates “homo”. Pero hubo tiempos en que compartíamos este Planeta con otros homos, es decir, con otras especies humanas. Hace apenas 100 mil años convivíamos con Homo neanderthalensis de Europa, Homo rufolfensis del Este de África, Homo erectus del Este de Asia, Homo floresiensis, de Isla Flores, Homo denisova de Indonesia y Homo soloensis de Java. Todos ellos fueron humanos, de todos ellos solamente quedamos nosotros, Homo sapiens (hombre que piensa), bautizado así por Carl Linnaeus en el siglo XVIII. Y no la pensamos mucho cuando decidimos NO compartir el planeta con tantas especies humanas. A pesar de haber indicios de ADN que nos cruzamos, que nos apareamos con los neandertales, les hicimos la guerra hasta exterminarlos por completo. Evidencia arqueológica apunta a que hicimos lo mismo con los “hobit” de Flores, pequeños humanos de un metro de estatura que sobrevivieron ocultándose de nosotros hasta hace apenas 13 mil años. A ellos nos los comimos asados, de acuerdo a algunos investigadores. El canibalismo siempre nos ha caracterizado como especie. Basta con estudiar los rituales Maya y Azteca para confirmarlo en nuestro propio suelo. Pero la cuestión no es alarmarnos o intentar negar, ocultar u olvidar nuestro pasado depredador, sino cuestionarnos como sería actualmente nuestra vida si hubiésemos permitido sobrevivir a estas cinco especies hermanas. Imagino a una basta, enorme variabilidad genética que estaríamos compartiendo y quizá erradicando aquellos males para los cuales aún nuestra poderosa Ciencia “sapiens” no encuentra remedio, como el cáncer y el Párkinson. Nuestro instinto depredador nos cegó antes de haber vislumbrado siquiera esa invaluable oportunidad. ¿Fue un error erradicar a los primos? O fue el único camino para poder prosperar nosotros al disponer de los recursos naturales para una sola especie humana. Pero el registro fósil es uno de los más dinámicos de la Ciencia, constantemente está creciendo y modificándose. El último descubrimiento sobre nuestro árbol genealógico se refiere a los restos de hace 67 mil años encontrados en la Isla Luzón, de Filipinas. Como floresiensis y soloensis, este pariente evolucionó y desapareció en confinamiento isleño. Se le ha bautizado como Homo luzonensis y entra en el rango comentado arriba, estaba vivo en este Planeta Tierra hace menos de 100 mil años, como todos los ya nombrados. El hombre de Luzón tiene “características físicas que son una mezcla de rasgos de ancestros humanos muy antiguos y de humanos más recientes”, reza una nota de BBC News. Arqueólogos y antropólogos coinciden en que la vida para estos humanos debió ser muy difícil ya que compitieron por los mismos recursos naturales isleños de esta región, con los ya mencionados isleños también floresensis y soloensis. Pero esa competencia se terminó cuando llegamos a esos archipiélagos asiáticos nosotros, los Homo sapiens. Una prueba más de nuestra capacidad depredadora, aún contra nuestra propia familia humana. *- El autor es investigador ambiental independiente.

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