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Columnas PERCEPCIÓN POLÍTICA

Percepción política

Por Gustavo Macalpin

De la Rosa, Padilla y la vergüenza de ser diputado Luis Pazos, escritor mexicano y profesor de política económica, tuvo la oportunidad de servir como presidente de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión durante la LVIII Legislatura. Relata Pazos en uno de sus libros que cuando iba al supermercado con su esposa, durante su periodo como legislador, ella caminaba lejos de su marido y luego lo molestaba gritándole de un pasillo a otro: “Diputado, diputado, ¿qué tal? Buen día, señor diputado”. El autor de libros como “Los ricos del Gobierno”, “¿Quién manda en México?” y “EPN: El retroceso”, explica con esta anécdota lo vergonzoso que era para él que alguien en público le llamara “diputado”, dado el enorme desprestigio, ganado a pulso, de los legisladores. Los diputados del Congreso de Baja California, encabezados por Andrés de La Rosa (PAN) y Bernardo Padilla (PRI), decidieron darle la espalda a la iniciativa ciudadana Sin Voto No Hay Dinero que busca reducir el financiamiento millonario a los partidos políticos. Los argumentos de nuestros legisladores para rechazar la iniciativa fueron inconcebibles. Desde considerar que contaba con poco respaldo ciudadano, a pesar de que los jóvenes que impulsan Sin Voto No Hay Dinero consiguieron cuatro veces el número de firmas que la ley requiere; hasta argumentar que las diferentes fuerzas políticas simplemente no pudieron ponerse de acuerdo, pasando por alto que ese es precisamente su trabajo. Sin embargo, hay otro argumento presentado por los diputados que no deja de dar vueltas en mi cabeza porque, lejos de ser un razonamiento para rechazar la iniciativa, simple y sencillamente me parece una burla. Los legisladores aseguraron que un importante número de personas colaboran con los partidos políticos y, por ende, se benefician de los recursos públicos que dichos organismos reciben. Es decir, según los diputados no debemos reducir el abultado e injustificado presupuesto de los partidos políticos porque, como algunas personas se benefician de esos millones, no se vale que les quitemos sus lujos y privilegios. ¿Quién se beneficia de los millones que reciben los partidos políticos? ¿Quiénes son ese “importante número de personas”? La realidad es que, efectivamente, un cierto número de personas se benefician del presupuesto que reciben los organismos políticos, pero definitivamente no son un importante número, sino un reducido grupo de personas. Unos cuantos priistas, panistas, morenistas, perredistas, verde ecologistas, etcétera, llenan sus cuentas de banco a costa del bolsillo de los mexicanos. La mayoría de los ciudadanos no militamos en ningún partido, no comulgamos con ningún partido, no confiamos en ningún partido, pero, aun así, nos obligan a mantenerlos. Seguro estoy que en nuestro país existen algunos buenos legisladores, los cuales deben sentir la profunda vergüenza que relatara Luis Pazos en su libro, todo por la terrible reputación que generan diputados como Andrés de La Rosa, Bernardo Padilla y compañía. El autor es abogado y conductor de televisión.

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