Columnas PERCEPCIÓN POLÍTICA

Percepción política

Por Gustavo Macalpin

Comerciantes armados contra la inseguridad Hace poco, en una tortillería, aquí en Mexicali, entraron tres individuos, farmacodependientes, intoxicados, a asaltar. Había clientes y empleados en el lugar. El dueño de la tortillería estaba al fondo, en el almacén; escucha la trifulca, agarra un rifle y sale a ver qué sucede. Uno de los asaltantes se le deja ir encima con un arma punzocortante y el dueño acciona el arma para evitar ser apuñalado en el pecho. Cuauhtémoc Castilla, abogado penalista, catedrático y uno de los aspirantes a integrar el comité seleccionador del Sistema Estatal Anticorrupción, asegura que en el mencionado suceso se dio perfectamente la legítima defensa. “La legítima defensa se puede aplicar en cualquier momento, en cualquier lugar, y la puede aplicar cualquier persona, siempre y cuando se reúnan los requisitos”, me dijo el criminólogo en entrevista para el programa La Hora 25, mostrándose en contra de la reciente reforma a la legítima defensa, asegurando que especificar la permisión de dicha figura en establecimientos comerciales únicamente cae en la redundancia de algo ya establecido en ley. La mencionada reforma, impulsada por el diputado del Partido de Baja California, Jorge Eugenio Núñez, adiciona un párrafo al artículo 23 del Código Penal del Estado, y clarifica la procedencia de la legítima defensa cuando esta ocurra, específicamente, en comercios. “Lo que se pretende con esta reforma es que cualquier persona que se dedique a un comercio o que labore en un comercio, pueda defender su vida o pueda defender los bienes que le fueron conferidos por un propietario, sin ser sancionados penalmente, sin que reciban un castigo por parte de la ley”, me dijo el abogado Salvador Guzmán, especialista en temas legislativos y asesor jurídico en este proyecto de reforma penal. La reforma ha generado enorme debate. Algunos a favor, algunos en contra, son varias las voces que cuestionan si la ampliación de la legítima defensa combatirá la inseguridad, o, por el contrario, podría llegar a generar mayor violencia. “La intención de esta iniciativa no es que los comerciantes salgan a comprar armas y que en sus establecimientos maten al primer sospechoso. La intención es que tengan una herramienta, una ley que pueda ser utilizada a su favor, una ley que los defienda en caso de que ellos actúen en consecuencia”, aseguró Salvador Guzmán. “Si tú como Estado le trasladas la responsabilidad de defenderse a los particulares, corremos un gran riesgo de que la sociedad incurra en actos de violencia; corremos el riesgo de que, en lugar de que disminuya, aumente la violencia”, concluyó Cuauhtémoc Castilla. La preocupación por parte de juristas y promotores de la no violencia, ante la posibilidad de generarse mayor inseguridad, resulta comprensible. Sin embargo, la desesperación por parte de comerciantes que todos los días sufren robos, y sufren también la falta de gobierno, no sólo es comprensible, sino completamente justificada. ¿Usted qué opina? ¿Aprueba o desaprueba, la recién instaurada reforma que amplía los alcances de la legítima defensa en establecimientos comerciales? El autor es abogado y conductor de televisión.

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