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Columnas PALABRA POR PALABRA

Palabra por palabra

Por Miguel Ángel Lino

Deslenguado A punto estuve de titular este artículo como lenguaraz, pero a tiempo me di cuenta de que en el 2010 utilicé dicha palabra como encabezado para criticar a la Real Academia de la Lengua por algunos cambios ortográficos con los que a ocho años de distancia sigo sin estar de acuerdo. Como haber suprimido el acento al adverbio sólo cuando expresa solamente. Ni ellos, los de la RAE están seguros porque en su diccionario anotan esta salvedad: “Cuando hay riego de ambigüedad con el adjetivo solo, puede escribirse sólo”. Y, como entonces lo señalé, la regla es “sí, pero a veces no”. Lo cierto es que en aquel entonces no desmenucé la palabra lenguaraz que es prima hermana de deslenguado. Ambos vocablos designan al que es atrevido en el hablar que puede llegar a ser desvergonzado y mal hablado. Como el gran campeón mexicano Julio César Chávez, que le hace al comentarista en las funciones sabatinas de “Te hace falta ver más box”, que Sylvestre Stallone pronuncia “bax” en lugar de box. Lo que provoca que lo comentaristas de TV Azteca en automático se “asilvestren” más de lo que ya son e imiten al desgastado “Rocky Balboa”. Ahora que, famosos deslenguados han circulado y circulan en la política mexicana: Carmen Salinas y Cuauhtémoc Blanco son paradigmas de los ajos y cebollas que se echan a falta de ideas y propuestas. Y ahora, “El Bronco” tampoco canta mal las rancheras. Pero, el problema no es si ellos y otros más sean lenguaraces, sino que no son eficientes ni eficaces para desempeñar cargos públicos. Los partidos los avientan al ruedo para ganar votos y luego se quejan de lo desacreditado que está el quehacer político en nuestro país. María Elena Saldaña “La Güereja” y Ausencio Cruz “Lástima Margarito” –entre otros– tienen labia suficiente para ser buenos lenguaraces en la farándula… pero en la política, mejor ni hablamos. LA PALABRA DE HOY: DESLENGUADO Curiosa formación etimológica partiendo de la palabra lengua, en latín 'lingua' que, con el prefijo de negación des- significa “inversión de la acción” y con el sufijo -ado, “que ha recibido la acción”, lo que se puede interpretar como “¡El que no habla bien porque habla mal!”. Pero, sin causarle pena ni gloria o bien ser un auténtico desfachatado, desvergonzado o descarado. Lenguaraz tiene el sufijo -az que significa conducta y -araz, rudo, grosero. No solo el que habla mucho, sino también el que lo hace como “lord inglés”, señalándolo con toda la ironía de la que soy capaz. DE MI LIBRERO: LENGUARAZ Con sentido lúdico, dominando de la lengua y el lenguaje, Érika Martínez publicó en 2015, a través de la editorial Pre-Textos, un entretenido libro de aforismos (máximas o sentencias que se proponen como pautas en alguna ciencia o en el arte), como los que a continuación trascribo: “Un precipicio es una cumbre interior”. “Todas las paredes son puertas”. “Conquistar no las cosas sino su costado” y “La muerte de un hombre que redimió a sus verdugos: esa es la aportación más peligrosa del cristianismo a la humanidad”. El autor es profesor de Redacción Creativa en Cetys Universidad.

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