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Columnas MIRADOR

Mirador

Por Armando Fuentes Aguirre

El padre Soárez charlaba con el Cristo de su iglesia. Le pidió: -Permíteme, Señor, hacerte una pregunta indiscreta y atrevida. ¿Qué se siente estar crucificado? Respondió Jesús: -Pregúntaselo al migrante; al desempleado; al que sufre prisión injustamente; al que padece abandono o soledad; al que es víctima del crimen; al enfermo; al triste; al deprimido. Pregúntaselo, sobre todo, al pobre. Todos ellos están crucificados, igual que estuve yo. Ellos saben lo que se siente estar crucificado. Tú no lo estás. Ignoras por lo tanto cómo es el suplicio de la cruz. No mires con indiferencia el sufrimiento de los crucificados y haz algo para aliviar las penas de su crucifixión. Así dijo el Señor. Y el padre Soárez sintió vergüenza por la pregunta que hizo, y más por la respuesta que Jesús le dio. ¡Hasta mañana!...

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