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Columnas Jaque Mate

Jaque Mate

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País en bancarrota "Se dice que el mundo está en una condición de bancarrota: que el mundo le debe más al mundo de lo que el mundo puede pagar." Ralph Waldo Emerson Andrés Manuel López Obrador cambió de opinión en un tiempo muy corto. Apenas el 4 de septiembre declaró en Monterrey: "Hay problemas, es público, es notorio de que hay una crisis en el país, pero. no hay crisis política, no tenemos una crisis financiera; no está sucediendo lo que desgraciadamente está sucediendo en Argentina." En cambio, este 16 de septiembre en Nayarit afirmó: "Lleva 30 años en bancarrota el país desde que se está aplicando la política neoliberal. Estamos produciendo petróleo como hace 40 años. En pobreza, hay muchos más pobres que antes. En inseguridad, está peor: 80 homicidios diarios." ¿Está México en bancarrota? No lo parece. El crecimiento económico del país en este 2018 será de alrededor de 2 por ciento. ¿Escaso? Sí. ¿Crítico? No. Simplemente señala que Enrique Peña Nieto no pudo romper el techo de crecimiento que durante décadas ha tenido la economía. Muchas de las reformas, me parece, han sido positivas, pero tardarán en promover un mayor crecimiento. Es significativo que fuera de la reforma educativa, que rechaza por razones políticas, López Obrador se ha comprometido a mantener las demás, empezando por la energética. Alfonso Romo, futuro jefe de la Oficina de la Presidencia, ha dicho que continuarán las licitaciones de campos petroleros a empresas privadas. En 2004 la producción de petróleo fue de 3.4 millones de barriles diarios, mientras que en este 2018 ha registrado apenas 2.1 millones. ¿Por qué cayó? El enorme yacimiento de Cantarell ha venido declinando en tanto que no ha habido suficiente inversión productiva. La reforma energética busca aumentar esa inversión, al permitir la del sector privado, pero los campos tardan muchos años en desarrollarse. Solo se han licitado, sin embargo, campos en el mar, cuando el gran avance en la producción petrolera en los últimos años en Estados Unidos ha sido en tierra, en roca de esquistos que han producido petróleo por el método de fractura hidráulica que en México no se ha empezado a usar y que sería quizá la mejor manera de regresar a los niveles de producción del pasado. Otras reformas han funcionado bien. La financiera ha hecho que el crédito al sector privado crezca de cuatro a cinco veces más que la economía. La laboral ha generado un número mayor de empleos formales. La de telecomunicaciones ha permitido también una expansión del sector. La reforma fiscal significó un golpe a los causantes cautivos, pero le dio más dinero al gobierno para enfrentar la caída de los ingresos petroleros. En cuanto a la inseguridad, está en los niveles más altos de las últimas décadas. Sin embargo, las cifras de homicidios siguen siendo inferiores a las de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, cuando gobernaba el viejo PRI, mucho antes de lo que López Obrador llama "la política neoliberal". México no está en bancarrota. Los bonos de deuda mexicana siguen manteniendo el grado de inversión de las calificadoras internacionales. Otros países de Latinoamérica, en cambio, sí están en bancarrota. En Venezuela la economía se ha contraído en casi 50 por ciento en los últimos tres años y su inflación puede alcanzar un millón por ciento en este 2018. Argentina ha sufrido una fuerte devaluación este año y ha tenido que recurrir a medidas de emergencia. López Obrador está heredando un país con muchos retos, pero no en bancarrota. Es un país que, si se maneja con honestidad y eficiencia, podría despegar. Dificultades de CDMX No solo Andrés Manuel. Ayer Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno electa de la Ciudad de México, la más rica del país, afirmó que recibe una entidad con "muchas dificultades económicas". Supongo que es la forma de curarse en salud. * El autor es periodista y analista político/ comentarista de televisión. Twitter: @SergioSarmiento

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