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Columnas Japú

Ecoanálisis

Por Alberto Tapia

Es el nombre de un cerro al pie de Sierra de Juárez al Suroeste de la Laguna Salada. Está al empezar el ascenso por la Cuesta del Jamau. En los dialectos yumanos, “Ja” quiere decir agua, por ello hay en esta región muchos nombres de lugares que inician con Ja, por ejemplo, Jamau, Japá, Jacumé, Jaquejel, Jatay, Jasay, Jacumba, Jaraguay, etc. En esta lógica, Japú pudiese significar agua y luego un calificativo. Cinco kilómetros al Sureste de Japú está un rancho Pai Pai que se llama Agua Hedionda, y Japú pudiese significar en Pai Pai, dialecto yumano, agua hedionda. Pero el objeto de este ecoanálisis es continuar con el fascinante caso de los hermosos agaves de esta región, recién nombrados por la ciencia como Agave turneri, como vimos el domingo pasado. En el libro "Pellizcos al Pasado" (1991), el señor Francisco Pablo Bórquez narra sobre la destilería de mezcal que llevó el nombre de La Perla de Jaquejel, S.A., y produjo el licor La Perla de Japú, que estuvo enclavada al pie del cerro Japú, de lo cual deducimos tomó su nombre. Ecológico lector, estamos hablando un lenguaje e historia puramente mexicalense, cachanilla, ya que destilería, cerro y agaves están dentro de este municipio de la capital bajacaliforniana. El autor aclara que la destilería fue fundada en 1873 y que fue hasta 1917 que se constituyó la sociedad ante el Notario Público Número Uno de Mexicali. El objeto era producir el mezcal derivado de la lechuguilla y de las pencas, producir ixtle, que nunca se llegó a hacer. Estas plantas de las cuales triturando su corazón, que se tatema y se muele para destilarlo y obtener licor, suelen llamarse de diversas formas en México: lechuguilla, sotol, amol, maguey o agave, depende si se trata de agaves o de nolinas, como el sotol y el amol. El maguey azul tequilero es su mejor representante. Bórquez cuenta que los empleados eran indígenas Pai Pai de la villa de Santa Catarina, actualmente su asentamiento oficial, y que no contaban con otra fuente de trabajo que no fuera la ganadería y la caza de sobrevivencia. El señor Francisco Bórquez Félix, padre del autor y quien fuera segundo presidente municipal de Mexicali de 1916 a 1918, operó la destilería hasta su muerte en1924, y cerró en 1934 debido a los “voraces inspectores de Hacienda y Licores”, se consigna en este libro. Los Bórquez no dicen el por qué se instalaron en tan remoto lugar al que se llagaba después de siete horas de camino y varias llantas reventadas, ahora sabemos que es el hábitat de los agaves reportados aquí el domingo pasado. En mapas antiguos aparecen otras vinateras al Suroeste de Japú en el municipio de Ensenada e ignoro por el momento qué planta utilizaban para destilar mezcal. Pero todo parece indicar que la producción de licor en el Estado 29 fue común al inicio del siglo XX. ¿Fue la Ley Seca de EUA el motor principal? Seguiremos investigando. El autor es investigador ambiental independiente.

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