No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas La Tierra plana

Ecoanálisis

Por Alberto Tapia

Hace dos años, en un Congreso sobre el Desierto Sonorense en Ajo, Arizona, en donde di una plática, la traductora anunciada como oficial de la Corte de Tucson, se acercó a mi hermano Armando y a mí para ofrecernos sendas cervezas en franca confianza y camaradería. Nos sorprendimos cuando oímos que su tema era la llamada Teoría de la Tierra Plana. Evidentemente ella es no sólo una ferviente creyente, sino una divulgadora de la idea con la intención de encontrar adeptos. Alguien la llamó y aprovechamos para movernos al grupo de antropólogos sociales. No supe más del tema hasta que esta semana se anunció el vuelo de un cohete de fabricación casera, que tiene la misión de probar de una vez por todas, que la Tierra no es una esfera, sino un disco plano. Como usted ecológico lector, seguramente muchos otros tendrán en su memoria aquel histórico evento conocido como el Viaje de Circunavegación de Magallanes de 1519 a 1522, que le dió la vuelta al mundo para demostrar que al final se llega al punto de partida. O la imagen de la Tierra retratada desde la Luna por los astronautas. O la certeza de que todos los planetas conocidos son redondos y nosotros somos uno de ellos. Una de las preguntas elementales de la Filosofía es: ¿es real la realidad? Y los adeptos a la teoría de la Tierra Plana, que más bien son ya una sociedad global, se cobijan bajo esta pregunta y deciden responderla con su propia teoría. Para ellos, la Tierra es un disco, con el Polo Norte en el centro y rodeado por un anillo de hielo que impide que el agua del mar se derrame, y que llaman La Antártica. Otro disco gira encima con el Sol, la Luna y demás cuerpos celestes que vemos. Ante la falta de evidencia contundente, ellos alegan que se basan en su simple empirismo, en sus sentidos, su lógica. Dicen observar desde lo alto el horizonte y no ver la supuesta curvatura de la Tierra. Que con un simple telescopio se ve tan lejos que es imposible que el planeta tenga 24 mil millas de circunferencia. Ante las fotos desde el espacio, sencillamente argumentan que la fotografía es altamente alterable y no le dan crédito. Que el fenómeno de ver salir el Sol y ponerse es simple efecto de perspectiva. Que la Tierra redonda es una conspiración. Y ofrecen muchos motivos para ello, económicos, políticos, etc. Los “tierra plana” no abrazan ninguna religión, simplemente tienen una teoría alternativa para explicar la realidad en la que viven. No tienen la preocupación como meta, por desmentir a la Ciencia oficial. Pero ahora intentan imponer su creencia con el vuelo del cohete anunciado que para cuando usted lea este ECOANÁLISIS, quizá ya habrá acontecido. Más bien parece ser un fenómeno de regreso al medioevo, al oscurantismo en plena época de la celebración científica. Se parecen a una de las tribus aisladas del Amazonas. *- El autor es investigador ambiental independiente.

Comentarios