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Columnas DIÁLOGO EMPRESARIAL

Diálogo empresarial

Por Salvador Maese Barraza

Equidad y eficiencia fiscal En el espacio de la pasada semana señalaba que cualquier reforma en materia fiscal que tenga que ver con las inversiones en procesos de manufactura y servicios es relevante para la competitividad de otros países y, por supuesto para el nuestro, particularmente de la industria que aquí en Mexicali represento: la manufactura de exportación. Pero igual que la reforma al sistema de pago de impuestos en Estados Unidos alterará el sistema mundial y el de un gran número de países desarrollados o emergentes, hará repensar el modelo mexicano y con éste el tratamiento fiscal de empresas como las Immex. Pero no solo eso, veamos más allá: se alterará la dinámica tributaria de todos los negocios y de las personas físicas que están en la formalidad… me atrevo a decir que incluso para aquellos que no se encuentren en ese supuesto: toda la población verá cambios en sus modelos de consumir, ahorrar y tributar si hay modificaciones por ejemplo al impuesto al valor agregado, a los impuestos especiales por producción y servicios (los famosos IEPS) u otros gravámenes como pudieran ser al patrimonio vía el impuesto predial. Lógicamente nadie estará dispuesto a pagar más impuestos y mucho menos si no llegamos a ver que en los diferentes niveles de gobernó el gasto se hace transparente y racional, es decir, que sea un gasto o inversión para el bien de la comunidad y no sólo por motivos partidistas, por ambición personal o por cuestiones electorales como las que se tienen en el horizonte del año 2018. Dudo que los (pre)candidatos se animen a decir que subirían impuestos para contrarrestar los efectos de las reformas en Estados Unidos, por lo que insisto en que el gasto público -sin equilibrio en ingresos- no puede ser la fórmula del crecimiento; deberemos como parte del sector productivo y de la sociedad, asegurarnos que la inversión sea realmente productiva y por supuesto tener consecuencias positivas en el resto de la economía; que se recomponga el comportamiento de las exportaciones no petroleras como las de las Immex; que el consumo privado no se base en el crédito y que la inflación no se dispare pues ahora estamos alcanzando el 6.8 por ciento anual. Para cerrar esta colaboración insisto que no deberemos culpar de nuestros problemas a las propuestas estadounidenses y lo que derive de las mismas. Lo señalo porque siempre la mayor decisión será interna en tanto no seamos capaces de aumentar la productividad del gobierno (incluyendo el modelo fiscal) si no se combate la corrupción y la impunidad, si no avanzamos en prácticas de transparencia y rendición de cuentas, si la informalidad prevalece sobre la formalidad. En pocas palabras y como lo señalé en el espacio anterior, fiscalmente requeriremos a la brevedad una reforma con elementos de eficiencia y equidad. * El autor es presidente de Index Mexicali y Director de Recursos Humanos para Latinoamérica en Newell Brands

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