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Columnas Bellas artes

De historia y algo más

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Muchos historiadores denominan a las bellas artes como el conjunto de manifestaciones artísticas de naturaleza creativa y con valor estético, entre las cuales se encuentran la arquitectura, la danza, la escultura, la literatura, la música y la pintura. Adicionalmente, desde el siglo XX, se incluye como séptimo arte el cine. Desde la antigua Grecia se establecía una separación entre las distintas artes existentes. En aquella época el término arte hacía referencia, en un sentido general, al conjunto de los oficios, desde el escultor hasta el talabartero. En este sentido, los griegos establecieron una distinción entre las artes que impresionaban a los sentidos más elevados, como el oído y la vista, y les asignaron el nombre de artes superiores o lo que se denominan las bellas artes, mientras que aquellas que se dirigían a los sentidos menores, como el tacto, el gusto o el olfato, fueron designadas como artes menores, entre las cuales incluían la perfumería, la gastronomía, la carpintería, etc. En la mitología griega Musa era una figura femenina, una fuente de inspiración en las artes o las ciencias. En la antigua Grecia había nueve musas que inspiraban a cada una de las artes o las ciencias, sobre todo en la poesía. Las musas eran nueve divinidades femeninas que presidían las artes y las ciencias e inspiraban a los filósofos y a los poetas. Las musas son nietas de Urano, el Cielo, y Gea, la Tierra. Estas diosas se presentan como cantantes en las fiestas de los dioses y forman parte del séquito de Apolo. Su primer canto fue el de la victoria de los dioses del Olimpo sobre los Titanes y el establecimiento de un nuevo orden cósmico. La mayor y más distinguida de las musas era Calíope, que presidía la elocuencia y la poesía épica. Clío era la musa de la historia y de la poesía heroica. Erato es la musa de la poesía amorosa, además de la mímica. Euterpe era la musa de la poesía lírica y de la música. Melpómene era la musa del teatro trágico. Polimnia presidía los himnos sagrados y la elocuencia. Terpsícore era la musa de la danza y de los coros dramáticos. Talía presidía el arte de la comedia y de la poesía pastoral. Urania era la protectora de los astrónomos y los astrólogos. Se ha demostrado científicamente que el estudio de las bellas artes, desde edad temprana, cultiva en el ser humano una sensibilidad que lo lleva a desarrollar una ética muy sólida en su vida adulta. Está claro que si dentro de los planes de estudios, desde el preescolar hasta la universidad, se incorporan materias relacionadas a las bellas artes se formarán personas con una sensibilidad que les permita ser mejores ciudadanos. No hay que olvidar que las artes están vinculadas íntimamente a los sentidos y que estos nos nutren para una vida plena, es decir, disfrutar de la existencia. En México el próximo gobierno federal está empeñado en cancelar la reforma educativa, tal vez con una instrucción a los diputados federales o tal vez con una consulta popular, ¿entonces quiénes les enseñarán las bellas artes a los estudiante del país?, los que están evaluados y capacitados para enseñar o solo los que saben cantar el himno nacional y que no quieren ser evaluados. El autor es ex presidente de la Federación de Colegios de Ingenieros Civiles de la República Mexicana.

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