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Homenaje a las mamás En el marco de la semana en que celebraremos a éste insustituible y maravilloso ser que nos dio la vida, quiero con estas líneas hacerles un humilde pero sincero homenaje a todas esas mujeres que con tanto amor, dedican las 24 horas a cuidar de los suyos. Ser madre es un trabajo maravilloso, para toda la vida y de alta responsabilidad social. Es la mano deobra más cualificada de un país, al dedicar el 100% de su tiempo a su formación como profesionales en la carrera que han elegido libremente, desarrollando habilidades y capacidades extraordinarias con toda disposición y alegría. O díganme si no. Una madre, es quien sabe poner su malestar físico en último lugar, sin que afecte a su trabajo y a superar su cansancio. El amor que siente por sus pequeños, la hace aprender a sonreír aunque le duela la cabeza, a vigilar despierta la fiebre del hijo durante la noche y arrullarlo en sus brazos aunque le truene de dolor la espalda. Una mamá es maestra en empatía, sabe escuchar con paciencia, acoger y comprender un problema, grande o pequeño, sentir con el otro y desde ahí buscar una solución. Sabe ser intermediaria en un conflicto, sin tomar parte ni juzgar, aunque a veces sea tan difícil. Ser mamá es aprender a descubrir y sacar lo mejor de cada hijo, motivando e impulsando positivamente. Sabe que a cada uno es diferente y Dios los llenó de dones, siendo necesario ayudarles para que los descubran y los pongan al servicio de los demás. Pulir con amor, exigencia y esfuerzo, ese diamante en bruto que cada hijo tiene para que brille. Esto no es por arte de magia, y muchas veces se tienen fallas, la mayoría sin intención o por desconocimiento. Pero…¿ Quienes logran que superemos nuestro egoísmo, inmadurez, y queramos ser mejores personas, mejores madres? Nuestros hijos. Ellos son, desde el primer momento en que los recibimos y contemplamos, quienes nos impulsan a salir adelante, a echarle ganas a la vida, a querer ser la mejor mamá, para que se sientan orgullosos de nosotras. Sabemos que al mundo venimos a aprender a desarrollar nuestra capacidad de amar, y para poder ser felices. Los hijos son nuestra mayor motivación para lograrlo. Si ser madre es algo tan grande, no puedo entender cómo en este tiempo haya quienes se dedican a degradar este regalo. Por ejemplo el feminismo radical de género lo ve como una opresión, desigualdad y esclavitud para la mujer. Por eso, promueven como un “derecho” el poder asesinar al hijo de sus entrañas, algo verdaderamente monstruoso e inconcebible. En países europeos como Italia y España, recién prohibieron celebrar el día del padre y de la madre, por considerarlo discriminatorio el lobby gay. ¿Será que ellos no nacieron de una madre? O no la tendrán? Es tiempo como nunca de reforzar con el ejemplo y valentía los valores de la vida y la familia, y honrar a nuestras madres, amarlas y defenderlas es parte esencial. Gracias Señor por haber dado a la mujer el invaluable regalo de la maternidad. ¡Feliz día de la Madre! La autora es consejera familiar.

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