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Columnas COLUMNA HUÉSPED

Columna Huésped

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Una revista que es un río de historias Para esta segunda década del siglo XXI, a tres lustros de las ceremonias de conmemoración del centenario de Mexicali, podemos ver que muchos de los impulsos sociales por atrapar nuestra historia regional, por ofrecerla al público, han seguido de pie. Entre ellos destaca el programa cultural de Luis Razo, en canal 66, sobre los temas comunitarios de nuestro desarrollo urbano en voz de sus viejos habitantes, de sus testigos de honor. Pero hoy quiero referirme a otro proyecto cultural que tomó en aquellas celebraciones impulso: el establecimiento de la Sociedad de Historia Centenario de Mexicali, que se conformó como una agrupación civil a principios de 2004 y que tuvo como fundadores a miembros de nuestra comunidad ansiosos por dar a conocer la riqueza de nuestra evolución histórica por medio de conferencias, diplomados, charlas, mesas redondas, presentaciones de libros y, finalmente, a través de una revista. Esta Sociedad, Centenario de Mexicali, contó desde sus inicios con gente tan valiosa como Yolanda Sánchez Ogás, Eduardo Andrade, Héctor Robles Fernández, Rubén Castro Bojórquez, Beatriz Limón, Benjamín Rentería, Sergio Noriega Verdugo, Marco Antonio Buruel, Esteban Valenzuela, Lorenzo Hurtado, Roberto Amaro, entre muchos otros. Y su sede fue, para sus sesiones semanales, la sala de juntas del Centro de Estudios sobre la Universidad en el campus principal de la UABC, en el edificio anexo a Vicerrectoría. En estas sesiones se fue dando forma a la idea de que esta agrupación requería de una publicación periódica que difundiera los artículos, crónicas y ensayos de sus integrantes. De ahí nacería la revista El Río en marzo de 2008. Como lo dice su editorial de su número 30 (octubre-diciembre de 2015): “Desde su origen a la fecha ha sido dirigida y diseñada por Rubén Castro Bojórquez, mismo que propuso el nombre de El Río en remembranza del primer nombre que llevó el pequeño poblado que después sería la ciudad de Mexicali, así mismo también para nunca olvidar que la supervivencia de nuestra ciudad depende del Río Colorado, que le dio vida. El número 1 de la revista tuvo un tiraje de 60 ejemplares, mientras que este último número tiene un tiraje de 1,200 ejemplares”. Desde su creación y puesta en marcha, El Río fue una revista para conocer mejor nuestra historia, para conocernos mejor como mexicalenses: “Se origina con una periodicidad cuatrimestral con 28 páginas, hoy es trimestral y con 64 páginas”. En la revista han colaborado los miembros de la Sociedad Centenario de Mexicali, pero no sólo ellos. Entre sus articulistas destacan “las cronistas Yolanda Sánchez Ogás y María Isabel Verdugo, los historiadores Óscar Hernández Valenzuela, Jesús López Toledo, David Piñera Ramírez, Óscar Sánchez Ramírez y el laureado y prolífero Gabriel Trujillo Muñoz”. Habría que añadir a académicos de la talla de Santos Silva Cota, Juan Manuel Ocegueda Hernández o Alejandro Mungaray, la historiadora Aidé Grijalva, los periodistas Francisco Estrada y Miguel Ángel Lino, el fotógrafo Austreberto Silva, el coleccionista Gerardo Sánchez Benavides y el conservacionista Alberto Tapia Landeros, así como un testigo privilegiado de nuestros aconteceres y percances: Jimmy Griffin, fallecido en 2017. Sin olvidar que esta publicación se hace gracias al apoyo de personal del CESU como Luz Mercedes López Barrera, Lydia Coronel, Carlos Manuel Reyes y María Concepción Ortiz. A El Río hay que verla como la única revista de historia regional que existe en Mexicali. Por eso es importante su presencia en la actualidad. Y no sólo entre los interesados por el pasado de Baja California en general y de Mexicali y su valle en particular, sino porque esta revista nos recuerda, en cada uno de sus números, lo que nos identifica como ciudadanos fronterizos, lo que nos une como cachanillas. Sea que en ella se hable de deportes en equipo, de escuelas fundadas, médicos y hospitales, de agricultores y luchas por la tierra, de empresarios exitosos y políticos de todos los colores, de edificios históricos, calles y comercios, de universidades e instituciones académicas, de pesca y caza, de bares, cervecerías, casinos y cabarets, de retratos familiares, de barrios y convivencia, de excursiones y caminos. Aquí está Mexicali de pie: en sus distintas etapas. Si usted, lector o lectora, no ha leído esta revista, se la recomiendo. Si ya la leyó, sabe lo que le digo. El Río es un ejemplo de una revista que ya cumplió sus primeros diez años de existencia ofreciéndonos las mejores historias de nuestra ciudad y valle. Lo mejor de nosotros mismos. ¡Enhorabuena! * El autor es escritor y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

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