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Camelot

Religiones y fe "Somos lo que hacemos" Cuando Bertrand Russel fue enviado a prisión por oponerse abiertamente a la Primera Guerra Mundial, el encargado de elaborar su ficha de ingreso le pregunto qué religión profesaba a lo que él contesto: Agnóstico, el carcelero le miró incrédulo, por lo que Russel le comentó: “No importa la religión, al final todos creemos en el mismo Dios”. El presente Camelot no pretende ser políticamente incorrecto, sé que este tipo de temas termina siéndolo para aquellos a los que el bálsamo de su fe es tan grande que no le permite ejercicio de confrontación alguno respecto a sus creencias. En la antigüedad haber venido al mundo nacido de una virgen no fue nada nuevo, de hecho, hubo cultos altamente arraigados en Asia que partieron de ello: Atis nació de la virgen Nana, Horus nacido sin intervención de varón alguno de Isis, mismo caso de Buda de la virgen Maya, Krishna de la virgen Devakis, o Zoroastro, todos ellos también nacidos un 25 de diciembre, fecha emblemática en la cultura del hombre antiguo por ser el Solsticio de Invierno, día en que el Sol vence a la oscuridad. Mitra nació de una virgen en una cueva y fue visitado por pastores que le llevaron regalos; Atis murió crucificado por la salvación del mundo, incluso sus seguidores estaban convencidos de que resucitó al tercer día; Buda fue bautizado y enseñó en el templo a la edad de 12 años, alimentó a 500 hombres multiplicando los bizcochos contenidos en un cesto, sus seguidores hacían voto de pobreza. Dionisio resucitó, Horus fue bautizado y quien lo bautizó fue decapitado. Krishna fue hijo de un carpintero y su nacimiento fue anunciado por una estrella, hizo milagros y cuando murió el Sol oscureció, el cristianismo primitivo tenía muchos elementos para poder ser influenciado en su doctrina inicial, principalmente por el Mitraísmo, culto que Alejandro Magno conoció y difundió en Asia Menor y en la cuenca del Mediterráneo. Cristo, la figura más importante de la historia de la humanidad, nació siendo judío, respetó la ley del pueblo de Israel y como tal fue sentenciado a muerte por así convenirle a los intereses de la clase dominante; su figura ha trascendido como ninguna otra, lástima que los hombres la hayamos tergiversado, como lo hemos hecho en la mayoría de las religiones conocidas por el hombre, ya que es innegable que la religión ha sido el denominador común más importante de los seres humanos, la misma ha sido o condición de progreso o de condena, según el lado de la historia que determine la guerra que en el nombre de Dios se esté librando, poco importa si se trata de las 12 tribus de Israel, la extinción de los cátaros, las Cruzadas, el expansionismo musulmán en Europa durante los siglos XII y XIII, la conquista de América, católicos y protestantes en el Reino Unido, musulmanes y cristianos en los Balcanes o el tristemente vigente movimiento musulmán extremista; la religión ha unido al hombre pero en su nombre se han cometido los crímenes más atroces que la humanidad haya jamás conocido. La fe requiere una retrospección personal, son días que nos invitan a reflexionar en ello; yo, yo creo, al igual que Bertrand Russel, que todas las religiones llevan al mismo Dios. El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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