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Estilos

El buen gusto como bandera en Fashion Week Madrid

La primera jornada de la Fashion Week Madrid comenzó con las propuestas para la próxima temporada primavera-verano 2020.

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Por EFE

Todas las prendas con siluetas sesenteras, inspiradas en la arquitectura racionalista de Mies van der Rohe, fueron correctas, de buen gusto.(EFE)

Todas las prendas con siluetas sesenteras, inspiradas en la arquitectura racionalista de Mies van der Rohe, fueron correctas, de buen gusto. | EFE

Madrid, España

Elegancia y feminidad al servicio de la mujer son las señas de identidad de Pilar Dalbat y Lexdeux, firmas que trabajan con tesón para conseguir prendas bellas, de buen gusto. Carlota Barrera, que trabaja con esas mismas coordenadas, apuesta por una sastrería "más divertida".

La primera jornada de la Fashion Week Madrid comenzó con las propuestas para la próxima temporada primavera-verano 2020 de Pilar Dalbat en los Jardines de Cecilio Rodríguez del Parque del Retiro, donde utilizó el espacio del desfile como elemento creativo para desarrollar una colección "luminosa".

Es una colección de un jardín dentro de un jardín, en pleno corazón de la ciudad, donde predominan los verdes clorofila y esmeralda", explicó antes del desfile a Efe Dalbat, aunque tampoco faltan los rosas, blancos y el negro, tan habitual en sus prendas.

Pilar Dalbat traslada a algunas de sus piezas un delicado trabajo de papiroflexia para otorgarles volumen y exquisitos bordados con el dibujo del pavo real, similares al maquillaje con el que desfilan las modelos en brazos y cuello.

Diseños que confecciona en organza de seda, crepés, neopreno y "tafetas para confeccionar las siluetas más estructuradas", donde tampoco faltan los cortes "campana", el "baby doll", sin que parezcan siluetas "especialmente encorsetadas".

El punto burbuja es una de sus apuestas fuertes, que convive junto a la tecnonapa metalizada en plata, azul y verde. Todo ello presentado en un ambiente de silencio, en el que el espectador se concentra en lo que ve, a pesar de que el grupo Minor Moves ponía música al desfile que se escuchaba a través de unos cascos.

Después, en el Centro de Diseño de Matadero, Lexdeux presentó una colección "fresca y práctica", en la que se vio buen patronaje y buena costura.

Todas las prendas con siluetas sesenteras, inspiradas en la arquitectura racionalista de Mies van der Rohe, fueron correctas, de buen gusto.

El diseñador eligió para abrir el desfile un conjunto de rejilla adornado con piezas de acetato de colores azules, rosas, rojo, verde eucalipto "muy tamizado" y un estampado floral.

El vestido, con la cintura en su sitio y largo por encima de la rodilla es la prenda estrella de la colección. Piezas que enriquecen con frunces que recuerdan a bucólicos vestidos infantiles.

Camisas ceñidas y muy feminizadas, que se alejan de los modelos de aire masculino que hasta ahora había trabajado Juanma Capón a los mandos de Lexdeux, firma que nació en 2014.

Tras presentar una gabardina fruncida a la cintura y abrigo "over size", pantalones "carrot", faldas cruzadas con tablas tipo pareo, llegaron las propuesta de noche adornados con bordados, modelos que presentó con sandalia plana. "Quiero apostar por la comodidad", argumentó este diseñador que empezó a trabajar en el taller de Ángel Schlesser y siempre ha destacado por su excelencia.

El último desfile de la mañana fue el de Carlota Barrera, ganadora del último premio de moda, "Who's On Next", quien ha investigado el estilo de vida y la estética de los 70.

"En aquellos primeros sesenta, durante el franquismo, España tenía olor a cerrado, mientras en otros países de europa había una evolución cultural y musical muy importante", señaló antes del desfile.

Con esa percepción ha realizado una colección para hombre en la que ha plasmado elementos visuales de aquella España antigua como estampados hechos con los dibujos del suelo de terrazo.

Además incluye "tapetes de ganchillo" para crear "tops" a partir de ellos, cuadros de Vichy que reinventa "jugando a saltar los cuadros", o cestas de mimbre transformadas en bolsos de cuero trenzado.

Una propuesta en la que la sastrería está muy presente, pero "haciendo de lo sobrio algo divertido", explica Barrera, quien adopta el blanco roto, el rojo teja, "ya marca de la casa", y el negro para dotarlas de color.

Barrera considera que sus propuestas no son arriesgadas. "No arriesgan los que se deciden por diseños menos clásicos, ni creo que se rompan estereotipos por ello. Ojalá elijan mis prendas por el hecho de sentirse cómodos".

Fotos: EFE
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