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Una coqueta dama de hace 20 mil años

La Edad de Piedra, al igual que nuestros tiempos, fue testigo de la presencia de mujeres elegantes que optaron por adornarse con motivos que serían los equivalentes de los actuales accesorios de belleza para ostentarse más atractivas.

Por Jesús Canale

La Edad de Piedra, al igual que nuestros tiempos, fue testigo de la presencia de mujeres elegantes que optaron por adornarse con motivos que serían los equivalentes de los actuales accesorios de belleza para ostentarse más atractivas. Quizás esto no fue exclusivo de ellas, sino que pudo haberlo sido también de ellos.

Una muestra convincente de esto es el hallazgo de un pendiente o colgante consistente en un diente de venado con su obligada perforación para dar paso a la cuerda de sujeción que seguramente rodeaba el cuello de la mujer que lo ostentaba. Digo mujer porque varios científicos -mayormente antropólogos evolutivos- del Instituto Max Planc de Alemania se dieron a la tarea de intentar una nueva metodología para dar tratamiento a dicha pieza dental a fin de poder analizar con precisión su ADN y conocer qué había detrás de tal accesorio.

Pues resulta que encontraron ADN correspondiente a un ser humano del sexo femenino que habría transitado o permanecido en la famosa Cueva Denisova, de la región siberiana de la hoy Rusia, en pleno periodo paleolítico superior, hace 20 mil años. La imagen del citado colgante se ha ido reproduciendo por todo el mundo a partir de la publicación científica que la dio a conocer públicamente hace apenas 17 días (imagen adjunta).

Los genes absorbidos por el colgante con el sudor y células de la piel de la dama sugieren que ella pertenecía a una colectividad que se habría ubicado en Eurasia del Norte por aquellos años.

El hallazgo contiene una doble aportación: La científica, que abre las puertas para investigar con una nueva metodología las características genéticas de dientes y fragmentos óseos de animales y humanos vivientes de una antigüedad tal, y otra aportación que confirma la alta probabilidad de que el adorno para la imagen personal es cosa del pasado muy pasado.

Ciertamente hay precedentes interesantes al respecto, pues se acepta que los primeros adornos personales fueron conchas de moluscos también perforadas para usarse como colgantes que fueron encontrados en Sudáfrica y correspondientes a la Edad de Piedra, pero no en su periodo inferior como el diente del venado, sino en el paleolítico medio, quizás hace 75 a 100 mil años, pero la verificación de la identidad del usuario nunca había quedado tan bien documentada como en el hallazgo que aquí comentamos pues, además de saber que se trató de una mujer, el estudio paleogenético ha mostrado que era de edad avanzada, una anciana, hecho que nos revela que el deseo de distinguir más la belleza de la imagen personal no es un asunto transitorio de la juventud sino algo que permanece mucho más tiempo en la vida de la persona y que se usaba desde la prehistoria.

El curso de avances que puede brindar la cuestión del estudio del ADN ambiental es otra de las aportaciones científicas que podrán heredarse de este capítulo de la Historia que me parece que a lo mejor podría referirse en adelante como “el tema del diente de venado que adornó a la anciana del paleolítico superior durante su paso por la Cueva Denisova”.

No debe caber la menor duda de que el atractivo más popular del hallazgo de los antropólogos evolutivos del Instituto Max Planc es y será el haber confirmado, o al menos sugerido con alta probabilidad de acierto, que ya hace 20 mil años hasta las ancianas se paseaban por el mundo adornadas con pendientes, colgantes o colguijes, que eran trofeos de las cacerías de sus rudos varones que orgullosamente se los regalaban a ellas además, claro está, de los sabrosos asados y las térmicas pieles que se obtenían de aquellos cérvidos. Y digo sabrosos asados porque, según afirman los que saben, el uso del fuego para cocinar está datado en hace al menos 700 mil años.

El investigador científico busca con frecuencia algo que nunca encontrará y se encuentra cosas que nunca habría buscado: Es la historia de innumerables hallazgos y descubrimientos a lo largo de la investigación científica que con frecuencia han sido muy útiles y han cedido un gran servicio. Estamos rodeados de estos beneficios.

Médico cardiólogo por la UNAM. Maestría en Bioética.

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