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Columnas Sergio Sarmiento

Pacto patriarcal

La mayoría de los mexicanos respalda, me parece, el reclamo de las mujeres por un mejor trato. La violencia contra ellas lastima a toda la sociedad.

Por Sergio Sarmiento

"Nosotros estamos a favor de los derechos de las mujeres",

Andrés Manuel López Obrador.

BERNAL, Querétaro

Varias personas me han dicho que el feminismo terminará por sepultar políticamente a Andrés Manuel López Obrador. Lo dudo: El País es tan conservador como el propio Presidente.

Ciertamente el candidato de López Obrador al Gobierno de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, es impresentable. Aunque no tenga una condena judicial en contra, las acusaciones de violación y abuso que pesan sobre él deberían ser suficientes para bajarlo de la postulación. Hasta ahora, sin embargo, las encuestas no sugieren que Morena o el ex alcalde de Acapulco estén perdiendo popularidad. Morena está empezando la campaña con ventaja en 14 de 15 contiendas por gobiernos estatales.

Es verdad que el Presidente tuvo que preguntarle a su esposa Beatriz qué significa el "pacto patriarcal" que le pedían que rompiera, y esta le explicó que se trata de que deje de apoyar a los hombres. López Obrador concluyó que son "expresiones importadas, copiadas" y, por tanto, intrascendentes. "¡Qué tenemos nosotros que ver con eso! -exclamó en la mañanera-, si somos respetuosos de las mujeres y todos los seres humanos. Pero también en eso se monta el conservadurismo". No creo que la expresión "pacto patriarcal" sea importada o copiada, pero para la mayoría de los votantes simplemente no significa nada.

La mayoría de los mexicanos respalda, me parece, el reclamo de las mujeres por un mejor trato. La violencia contra ellas lastima a toda la sociedad. Eso no significa, sin embargo, que ni la población en general ni las mujeres apoyen la violencia de las movilizaciones feministas que hemos visto en los últimos años. Las organizadoras de estas manifestaciones han protestado ahora por las vallas que el Gobierno ha colocado para proteger Palacio Nacional y otros monumentos históricos. Dicen que las vallas ratifican la idea de que una pinta o un monumento valen más que una mujer violada o asesinada. Supongo que hoy tratarán de derrumbarlas, pero tengo la impresión de que la mayoría de los ciudadanos, incluyendo a las propias mujeres, no piensan que vandalizar monumentos históricos o comercios sea la mejor forma de defender los derechos de las mujeres.

Lo que sí será un reto hoy, y recaerá en buena medida sobre una mujer, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, será la respuesta de seguridad a los intentos de provocación que se llevarán a cabo en las marchas. El movimiento feminista no es por naturaleza violento, pero algunas de las activistas sí lo son. En varias ocasiones en el pasado han retado a las autoridades de la capital y han logrado generar actos de represión que buscan promover la idea de que vivimos bajo una dictadura.

Las fuerzas de seguridad de la capital, bajo el mando del secretario Omar García Harfuch y de la propia Sheinbaum, se enfrentarán hoy a fuertes provocaciones. Su mandato de ley es no reprimir, pero tampoco aceptar actos de vandalismo. En la práctica esta tarea es sumamente difícil. Colocar a mujeres policías a resguardar la seguridad sólo ha llevado en el pasado a que estas sean objeto de violentas agresiones.

En un año electoral la tarea se vuelve todavía más complicada. Hasta ahora ni la aprobación del Presidente ni la de Morena han sido afectadas por los cuestionamientos del movimiento feminista. Sin embargo, un error en el manejo de la seguridad pública durante las manifestaciones de este 8 de marzo sí podría tener consecuencias negativas para la 4T. Le tocará tomar las decisiones cruciales a una mujer, Sheinbaum, que no tiene compromiso con ningún pacto patriarcal.

Sin inversión

La inversión fija bruta cayó 18.2% entre 2019 y 2020. Si la inversión es la medida de lo que se está apostando para el futuro de la economía, tenemos buenas razones para estar preocupados.

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