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Denise Dresser

Moralmente autoderrotados 

Ahí parados junto al representante de Vox, los panistas decidieron destriparse

Por Denise Dresser

Ahí parados junto al representante de Vox, los panistas decidieron destriparse. Optaron por suicidarse. Armaron la ceremonia del hara-kiri, el rito seppuku, y se cortaron el abdomen -de izquierda a derecha- con un sable. López Obrador ya había declarado al PAN moralmente derrotado y los líderes del partido le dieron la razón. Quienes fueron a tomarse la foto, a firmar la "Carta de Madrid", y a avalar las posturas de un organización de ultraderecha, homofóbica y racista, demostraron que el panismo, en lugar de dar la batalla por reconquistar el poder y usarlo mejor, ha optado por matarse a sí mismo. En vez de ampliar su base electoral, resuelve encogerla. En lugar de reconocer sus errores, persiste en repetirlos.

Los panistas se rasgan el estómago con la candidatura de Ricardo Anaya que acaba dividiendo a Acción Nacional. Se visten de blanco, cenan su alimento preferido, escriben un poema sobre la muerte y escogen el instrumento afilado que se enterrarán cuando eligen a Marko Cortés como su líder nacional. Continúan con la ceremonia del suicidio al no reconocer los errores del pasado que los hacen tan poco atractivos como opción en el presente. Lo hacen de nuevo, cuando creen que para ser alternativa a la "Cuarta Transformación" basta con criticarla por Twitter. Mucho de lo que hacen va en contra de cualquier instinto de autopreservación o estrategia política, y a nueve años de haber perdido la Presidencia no logran encontrar un candidato unificador y dignificador. Alguien con credibilidad y manos limpias. Alguien que no esté atado a Felipe Calderón o Margarita Zavala. Alguien capaz de empujar la remodelación urgente que el PAN necesita para convertirse en un verdadero contrapeso.

Pero en lugar de hacer todo lo necesario para sobrevivir y crecer, el PAN se clava el sable con aún mayor profundidad cuando se para del lado de los protofascistas y afirma tener cosas en común con ellos. Los panistas dicen que la alianza es "en defensa de la libertad, la democracia, y la propiedad privada". Argumentan que se unen para combatir el avance del comunismo y los yugos totalitarios. Y cierran los ojos frente a lo que Vox representa. Las posturas racistas, las posiciones antiinmigrantes, la inslamofobia, la cruzada contra los homosexuales. Una agenda claramente iliberal y antidemocrática que contradice su supuesta defensa de libertades, que sólo valen para los que piensan como ellos. Luego, acorralados ante la andanada de críticas, algunos senadores cambian de opinión e intentan ocultar el equívoco autodestructivo. Pero la reunión y lo que proyecta ya quedó plasmado en el imaginario colectivo. Ya fue usado por AMLO para constatar la derrota moral de la oposición. Ya será tema de la campaña presidencial.

En el contexto actual, en el que los desilusionados del lopezobradorismo buscan a dónde ir y por quién votar, el PAN se erige en promotor de fascistas, en protector de racistas, en defensor de elitistas. Se recorre hacia la derecha del espectro político, cuando debería ocupar el centro vacío. Ahí es donde están los electores independientes, los indecisos, los que ayudan a ganar elecciones. En lugar de entender eso, el PAN persiste en abrirse el abdomen con actos suicidas. Con actos que sugieren por qué Acción Nacional no merece ser opción de poder o alternativa de cambio. Con actos mediante los cuales el panismo va dándole armas a López Obrador para que gane las batallas legislativas y electorales por venir. Actos de torpeza y sinrazón e ideologización. Sólo explicables porque el panismo cree en el suicidio ritual para escapar del futuro. Sólo comprensibles si el PAN piensa -como los samurais deshonrados- que ha manchado su nombre con actos de traición o corrupción. Sólo inteligibles si los panistas están tan preocupados por los esqueletos en su clóset, que están dispuestos a sabotearse a sí mismos antes de que AMLO lo haga.

Vociferando con Vox, el PAN se apresta a apresurar la muerte en lugar de seguir peleando para que no ocurra de forma prematura. En el último paso del "hara-kiri" japonés, el guerrero que ya se ha desgarrado las vísceras, extiende el cuello para ser decapitado. Y si todo prosigue de la misma manera, a Acción Nacional le cortarán la cabeza en la próxima elección presidencial. Pero el lopezobradorismo lo hará porque el PAN se hincó y le entregó el sable a su verdugo.

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