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Columnas Voz del Papa

La alegría de ser discípulo

Nadie debe excluirse de contribuir al deseo divino de llevar su mensaje a todos.

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Por José Martínez Colin

1) Para saber

El domingo 7 de julio, el papa Francisco comentó el pasaje del Evangelio donde Jesús envía a la misión a 72 discípulos. Mostró que ese número 72 indica probablemente a “todas las naciones”, pues en el libro del Génesis se menciona que había 72 naciones diferentes. De todas maneras, ese envío simboliza la misión de la Iglesia de anunciar el Evangelio a todas las naciones. Jesús ha querido que su mensaje se haga llegar a todas partes y por todos los tiempos. Por eso la Iglesia es católica, porque ha sido enviada por Cristo en misión a la totalidad del género humano (cf Mt 28, 19). Su misión es universal.

Todos los hombres están invitados al Pueblo de Dios. Es deseo divino que su mensaje, depositado en la Iglesia, se extienda por todo el mundo a través de todos los siglos y se reúnan todos los hijos dispersos. “Gracias a este carácter, la Iglesia Católica tiende siempre y eficazmente a reunir a la humanidad entera con todos sus valores bajo Cristo como cabeza, en la unidad de su Espíritu”, afirma el Catecismo de la Iglesia Católica (n.831).

Fiel a este mandato de Jesús, el papa Francisco invitó a rezar por todos los pueblos: “Nuestra oración no debe limitarse sólo a nuestras necesidades. Una oración es verdaderamente cristiana si tiene también una dimensión universal”.

2) Para pensar

Alguien que contribuyó a difundir el mensaje de Cristo utilizando los medios de comunicación, en especial la televisión cuando apenas comenzaba en Estados Unidos, fue el arzobispo Fulton Sheen. Quien será próximamente beatificado, pues el pasado viernes 5 de julio el papa Francisco aprobó un milagro atribuido a su intercesión.

Fulton Sheen dedicó una parte de su labor evangelizadora a catequizar a través de la televisión durante los años cincuenta y sesenta. Su programa de televisión era muy apreciado y llegó a millones de personas. Incluso fue ganador de un premio Emmy.

El milagro atribuido a su intercesión fue la recuperación inexplicable de un niño de la ciudad de Goodfield (Illinois), que aparentemente nació muerto en septiembre de 2010. El pequeño se llama James Fulton Engstrom, y al nacer no mostraba signos de vida. Los profesionales médicos trataron de revivirlo sin lograrlo. Sin embargo, el papá y la mamá del niño, Travisy Bonnie, oraron al arzobispo Sheen por su hijo y ocurrió el milagro: Ahora el niño vive sanamente. Siete médicos expertos aprobaron unánimemente el milagro.

3) Para vivir

Nadie debe excluirse de contribuir al deseo divino de llevar su mensaje a todos. Con la oración, la palabra y el ejemplo. Así nos invita el papa Francisco: La misión se basa en la oración, que exige desprendimiento y pobreza, que lleva paz y curación, signos de la cercanía del Reino de Dios. Es anunciar y dar testimonio.

Si se vive de esta manera, la misión de la Iglesia se caracteriza por la alegría: “No se trata de una alegría efímera, que dependa del éxito de la misión, al contrario, es una alegría erradicada en la promesa que, dice Jesús, ‘vuestros nombres están escritos en el cielo... es la alegría de ser sus discípulos”, de aprender de Él a entregarse sin reservas por los demás, liberado de sí mismo y de sus pertenencias, subrayó el Papa.

José Martínez Colín es sacerdote, Ingeniero (UNAM) y doctor en Filosofía (Universidad de Navarra).(articulosdog@gmail.com)

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