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El Senado también existe

El Partido Demócrata sigue preparándose para la elección presidencial más significativa en EU.

Por León Krauze

 El Partido Demócrata sigue preparándose para la elección presidencial más significativa en EU. La reelección de Donald Trump tendría consecuencias para la política estadounidense, el equilibrio de fuerzas en el escenario mundial y batallas fundamentales para el futuro del mundo. El partido ha hecho todo lo posible por fortalecer el proceso de selección de su candidato para enfrentar a Trump. El primer paso ha sido reducir grupo de aspirantes a la nominación. El Partido Demócrata advirtió que la multitud podría ser contraproducente y endureció los requisitos para que los aspirantes pudieran presentarse a debatir el próximo jueves en Houston, en el que será el tercer encuentro entre los demócratas: 2% de apoyo en al menos cuatro encuestas nacionales y aportaciones de por lo menos 130 mil donantes individuales. Ambas metas resultaron insuperables para varios candidatos. El jueves se presentarán al debate sólo 10 aspirantes. Lo más probable, es que el candidato demócrata sea el ex vicepresidente Joe Biden o lo senadores Elizabeth Warren o Bernie Sanders.

 Pero eso no quiere decir que los perdedores de la ruleta presidencial no tengan un papel que jugar en la lucha por el poder. Varios de los aspirantes demócratas que no alcanzarán la nominación del partido podrían jugar un papel central en ponerle límites a los excesos del Partido Republicano en la era Trump, incluso si el presidente de Estados Unidos logra reelegirse. Ese escenario está en el Senado.

 Los demócratas son mayoría en la Cámara de Representantes. Pero el Senado es otra historia. Ahí, el Partido Republicano mantiene un margen que le permite decidir el rumbo de la Suprema Corte y dominar los comités legislativos. El año que viene estará en juego un poco más de la tercera parte del Senado. El Partido Demócrata tiene oportunidad de quedarse con cinco estados que controlan hoy los republicanos, empezando con Arizona, Maine, Texas, Montana y Colorado. En los últimos tres, los demócratas cuentan con potenciales aspirantes que insisten en buscar la candidatura presidencial antes que tratar de ganar escaños cruciales en la batalla por el legislativo.

 Esos demócratas pensarían primero en las necesidades reales del partido antes que en su ambición personal y buscarían ganar el Senado. En Colorado ya ocurrió. El ex gobernador John Hickenlooper decidió hace unas semanas abandonar sus sueños presidenciales para tratar de vencer al republicano Cory Gardner. En Montana, el popular gobernador demócrata, Steve Bullock, podría derrotar al republicano Steve Daines, mientras que Beto O'Rourke, el ex congresista tejano, podría intentar vencer al senador republicano, Jon Cornyn. Si Bullock, O'Rourke y Hickenlooper ganaran, los demócratas estarían a un triunfo de la hazaña definitiva. Después, con un triunfo en Maine o Arizona, dos estados con senadores republicanos vulnerables, los demócratas podrían retomar el control de la Cámara Alta.

 Tristemente, tanto Bullock como O'Rourke insisten por ahora en ir por "la grande" antes que asumir la importancia capital que podrían tener en la lucha por el Congreso. El Partido Demócrata y cada una de sus figuras deberían entender que no es tiempo de mezquindades ni obstinación. Es imposible exagerar la importancia de cada escaño en la batalla contra Trump y su venenosa agenda.

 No es casualidad, por ejemplo, que el columnista del New York Times, David Leonhardt, haya escrito una columna reciente identificando no a Biden, Sanders o Warren sino a Steve Bullock como "la persona más importante sobre la Tierra". Para Leonhardt, la posibilidad de que Bullock actúe en función de la importancia de un triunfo en el Senado podría definir, por ejemplo, la batalla contra el calentamiento global. "La única manera en que Estados Unidos va a proceder de manera decisiva en cuanto al cambio climático es si los demócratas controlan el Congreso y la Casa Blanca", escribía Leonhardt. Por eso, dice Leonhardt, Bullock, gobernador de un Estado con apenas un millón de habitantes, podría ser fundamental para el futuro del mundo entero. Veremos si lo entiende a tiempo, lo mismo que sus colegas.

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