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Columnas Dueñez* Empresaria

Dueñez en tiempos de coronavirus

Y tú, ¿en que estás concentrando hoy tus energías?

Por Carlos Dumois

No podremos decir, después de pasada la pandemia, que hicimos todo lo posible para salir adelante si no concentramos nuestras energías en donde debemos concentrarlas. Esta crisis es sin duda más impactante que todas las que podamos haber vivido antes, así que más nos vale tener muy claro qué nos toca hacer como dueños para enfrentarla.

Les comparto hoy las ideas de un artículo extraordinario del consultor Victor Cheng, de la firma McKinsey & Company. Después de hacer un análisis claro sobre las opciones que tienen ante sí los gobernantes, Cheng nos plantea qué es lo que podemos hacer los empresarios: “En tiempos de crisis, es esencial reconocer qué cosas controlas y qué cosas no puedes controlar”.

Nosotros podremos visualizar los escenarios probables que vamos a enfrentar ante la gestión de la pandemia por parte de nuestros gobernantes. Ahora ya sabemos por qué los Estados Unidos, España e Italia están sufriendo los embates del Covid-19 con tal fuerza. Sus gobernantes no han hecho la tarea y siguen queriendo controlarlo con acciones tibias y lentas.

También podemos prever que el impacto que el coronavirus tendrá sobre México, Rusia o Inglaterra será implacable. En estos países no hemos hecho nada relevante para contenerlo y las acciones serán tardías. Pagaremos costos elevados al vivir las consecuencias.

Pero poco podemos hacer nosotros para incidir en las acciones de nuestros gobiernos. En cambio, sí que hay cosas que nosotros podremos tener bajo nuestro control. Cuando observas quiénes prosperan en tiempos de crisis, te das cuenta que son quienes concentran su empuje en las cosas que sí pueden controlar.

Lo peor que podemos hacer es quedarnos paralizados ante la situación, como escépticos de lo que estamos presenciando. Este tiempo de parálisis es muy valioso, y frecuentemente lo perdemos pasmados y asustados. 

Otro fallo común consiste en emplear demasiada energía tratando de controlar la parte de la situación que básicamente no es controlable.  Este es un uso ineficiente e improductivo de la energía.

El ejemplo que nos ofrece Cheng es contundente: “Si usted es el CEO de una empresa, no puede cambiar el hecho de que ciertos tipos de clientes han dejado de comprar.”

“Puede controlar la búsqueda para ver qué segmentos de clientes continúan comprando por alguna razón desconocida. Puede procurar descubrir esa razón desconocida y ver si puede capitalizarla. Puede dedicarse a mirar para ver quién está gastando dinero, en qué y por qué, y puede mirar para ver si puede entrar en ese flujo de gastos”. 

Hay mucho que hacer dentro de nuestra organización para perder el tiempo “monitoreando el entorno”. Esto puede hacerse sistemáticamente aprovechando los recursos y talentos de nuestra empresa con mínimo gasto de energía.

Hemos de determinar si nuestro modelo de negocio seguirá siendo viable durante los meses que durará el coronavirus, que no serán pocos. Analicemos si con los ingresos mermados que tenemos podemos sostener nuestra estructura actual, o si necesitamos hacer ajustes, con bisturí o con machete.

Estudiemos a fondo los mercados actuales y potenciales para decidir si podemos hacer cambios en nuestros productos o servicios, o nuestra estrategia de distribución, o en nuestros modelos de negocio. Consigamos el talento que requiramos para emprender los cambios es nuestra manera de hacer negocio.

Si después de ver nuestras opciones, de explorar productos, mercados y modelos de negocio, y de revisar nuestras finanzas y estructura humana, concluimos que nuestro negocio, todo o en partes, no tiene viabilidad, pues actuemos con realismo y valentía, y pongamos en marcha un proyecto de abandono estratégico o de cierre. Mejor ahora que más tarde. Necesitamos tiempo para impulsar o iniciar los otros negocios.

Estos son los temas que sí podemos controlar. La clave para salir adelante, o incluso prosperar en tiempos de crisis, es concentrarnos, como afirma Cheng, en tres asuntos fundamentales: “Aceptar que el mundo ha cambiado, averiguar qué ha cambiado y por qué, y adaptarse adonde se dirige el mundo, no a donde solía estar”.

Y tú, ¿en que estás concentrando hoy tus energías?

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