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Columnas De política y cosas peores

Atentar contra la democracia

¡Otro al que tendré que decirle cómo se hace esto!". Doña Aspasia pasó a mejor vida.

Por Catón  

En el Motel Kamawa tuvo lugar el trance erótico. Acabado el deliquio ella le dijo a él: "Tú y tus impulsos incontenibles. ¿Ahora qué te voy a regalar en Navidad?". Noche de bodas. El novio, de nombre Simpliciano, fue hacia Pirulina, su desposada, la tomó por los hombros y mirándola a los ojos le dijo con solemne acento: "Amada mía: Quiero hacer de tu conocimiento que nunca he estado con mujer. Guardé impoluta la flor de mi inocencia para ofrendarla a la doncella a quien daría el dulcísimo título de esposa. Soy casto, puro, inmaculado, virgen". "¡Joder! -se irritó Pirulina al escuchar aquello-. ¡Otro al que tendré que decirle cómo se hace esto!". Doña Aspasia pasó a mejor vida. Una semana después de su fallecimiento el inconsolable viudo fue a su tumba a llevarle un ramo de flores. Llorando estaba ante el monumento fúnebre cuando llegó un sujeto y se puso a llorar también sobre la lápida. "¿Quién es usted?" -le preguntó don  Bigo, que así se llamaba el marido de la señora. "Fui por muchos años el amante de su esposa -contestó el sujeto-. Cada vez que usted salía de su casa yo entraba en ella. En la casa, quiero decir". "Ahora caigo -replicó el viudo, que en su juventud había representado comedias españolas-. Siendo así las cosas haga usted el favor de darme 700 pesos". "¿700 pesos? -se sorprendió el individuo-. ¿De qué?". Dijo el esposo: "También en lo de las flores debemos ir a medias". Ahora toca el turno al Instituto Nacional Electoral de sufrir el asedio de López Obrador. El recorte que se anuncia a sus finanzas, lo mismo que las iniciativas tendientes a reformar la estructura de ese organismo ciudadano y a forzar la salida de su titular, es una evidencia más de la campaña emprendida por el Presidente para desaparecer o quitar fuerza a las instituciones que limitan su poder. El INE es un instituto cuya autonomía se consiguió y se ha mantenido a costa de grandes esfuerzos. Se le pueden señalar fallas, inconsistencias, omisiones, pero no cabe duda de que ha cumplido la función que le compete, que es la de organizar los procesos electorales y dar a conocer sus resultados sin injerencia de los gobiernos o partidos. Atentar en cualquier forma contra esa institución es atentar contra la democracia, volver al tiempo en que la voluntad de los ciudadanos era sustituida por la del gobernante. No debe suceder con el INE lo mismo que sucedió con la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que antes era organismo de la ciudadanía y ahora es propiedad de AMLO. El Instituto Nacional Electoral es una de las pocas instancias que pueden acotar la voluntad presidencial. Cualquier daño que se le haga redundará en perjuicio no sólo para la democracia sino igualmente para México. Dulcilí se hizo novia de un guapo joven. A los pocos días recibió una llamada telefónica, y una voz  de mujer le dijo: "No andes con ese tipo. Es un engañador, un mujeriego, un falso". Preguntó Dulcilí: "¿Cómo lo sabes?". Respondió la otra: "¡Porque soy su esposa, pend...!". La mamá de la princesa entró en la alcoba de su hija. Lo hizo sin llamar, y lo que vio la dejó azorada. He aquí que la hermosa joven estaba desnuda en su lecho en compañía de un mancebo igualmente sin ropa, lo cual dejaba ver no sólo sus apolíneas formas estatuarias sino también su potencia de varón. "¿Quién es este hombre?" -interrogó la madre a la princesa. Relató ella: "En el jardín hallé un feo sapo. Me habló y me dijo que era un príncipe encantado. Lo traje a mi habitación, le di un beso y el feo sapo se convirtió en el apuesto príncipe que ves". Preguntó la mamá: "¿Y nada más había un sapo?... FIN.


Catón es licenciado en Derecho y en Lengua y Literatura españolas/cronista de Saltillo.

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