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Eduardo Ruiz-Healy

200 años de pronunciamientos, inestabilidad y millones de muertos

La paz no se le ha dado fácilmente a nuestro País y sólo fue posible que imperara mediante actos de brutal represión durante la dictadura de Díaz y las siete décadas de gobiernos priistas.

Por Eduardo Ruiz-Healy

El 10 de febrero de 1821 en Acatempan (Guerrero), el militar realista Agustín de Iturbide y el caudillo insurgente, Vicente Guerrero, acordaron unir sus fuerzas para luchar por la Independencia de México. El ejército que surgió fue el Ejército de las Tres Garantías o Trigarante encabezado por Iturbide, como su comandante, y Guerrero, como su comandante segundo. Entre sus altos mandos había personajes que jugarían un papel importante en los primeros años de la vida independiente del País: Iturbide sería regente y emperador, y Guerrero Presidente.

Siete meses y medio después, el 27 de septiembre, el Trigarante entró a la Ciudad de México y finalizó la lucha independentista que el 16 de septiembre de 1810 iniciaron Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y otros.

La Guerra de Independencia dejó unos 425 mil muertos; dependiendo del historiador que haya hecho el cálculo, fueron entre 250 mil y 600 mil los que perdieron la vida.

Desafortunadamente, ese 27 de septiembre de 1821 no culminó la violencia en vista de que se inició la era de los planes o pronunciamientos militares que cobraron la vida de cientos de miles de personas e impidieron el desarrollo económico, educativo y social del País.

De acuerdo con el historiador inglés Will Fowler, entre septiembre de 1821 y el Plan de Tuxtepec de 1876 que llevó a Porfirio Díaz al poder, se dieron más de 1,500 pronunciamientos.

Fowler explica que “La mayoría de definiciones del término ‘pronunciamiento’ hace hincapié en que se trata de una práctica militar, una sublevación militar cuyo objeto es la consecución del poder o, cuando menos, la presión que obligue a la sustitución de la política gubernamental”, y añade que los pronunciamientos “en varios casos degeneraron en enfrentamientos de una violencia atroz como el saqueo del Parián en la Ciudad de México de 1828. En otros resultaron en guerras civiles brutales (1832, 1854–1855, 1858–1860). En muchos casos, sin embargo, sus demandas fueron atendidas o sofocadas dependiendo de cuántos pronunciamientos de adhesión recibieron”.

El Diccionario Porrúa de Historia, Biografía y Geografía de México (6ª Edición, Editorial Porrúa, México 1995) enlista 50 planes que entre 1822 y 1855 “pudieron influir en la organización política de la República Mexicana”.

Y en es.wikipedia.org se anotan 26 importantes pronunciamientos que se emitieron entre el Plan de Veracruz del 6 de diciembre de 1822, por medio del cual López de Santa Anna desconoció al Gobierno imperial de Iturbide, y el Plan de Agua Prieta del 23 de abril de 1920 mediante el cual Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y otros militares desconocieron al Gobierno constitucional de Venustiano Carranza.

Las luchas por el poder dejaron muchos muertos, entre ellos 200 mil en la Guerra de Reforma (1857-61), unos 50 mil en la Intervención Francesa (1861-67), y entre 1.4 y 2.5 millones en la Revolución de 1910 (1910-20).

La paz no se le ha dado fácilmente a nuestro País y sólo fue posible que imperara mediante actos de brutal represión durante la dictadura de Díaz y las siete décadas de gobiernos priistas.

Hoy no sólo debemos recordar la entrada del Ejército Trigarante a la CDMX, sino a los muertos que causaron los líderes políticos del pasado que fueron incapaces de lograr acuerdos.

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Sitio: ruizhealytimes.com

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