FOTOS: Salen al amanecer con su escoba y una enorme sonrisa
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FOTOS: Salen al amanecer con su escoba y una enorme sonrisa

FOTOS: Salen al amanecer con su escoba y una enorme sonrisa
Nogales Especial Barrenderos Hombres y mujeres de escasos recursos económicos son quienes de manera diaria desde las cinco de la mañana y ante cualquier inclemencia del tiempo salen a trabajar en el barrido de las calles. Foto: Manuel Jiménez
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Nogales(GH)
Hombres y mujeres entusiastas son quienes a diario, desde las 05:00 horas y ante cualquier inclemencia del tiempo, salen a trabajar en el barrido de las calles.

Un total 24 hombres y 17 mujeres, trabajadores de la dependencia de Servicios Públicos, son quienes conforman las tres cuadrillas que se encargan de barrer las calles céntricas, las plazas públicas y las colonias de la ciudad.



En su gran mayoría son adultos mayores, de condición humilde y de un nivel de escolaridad de primaria, que viven en colonias marginadas, pero de un enorme corazón, que disfrutan su labor.

Pedro Garcilazo González, director de Servicios Públicos del Municipio de Nogales, destacó la calidad humana de los trabajadores dedicados al barrido de calles, de quien dijo son personas que realizan labores importantes a favor de la ciudadanía.

"Desafortunadamente la mayor parte de la comunidad no damos el valor que representan nuestros trabajadores, son personas muy humildes, de baja escolaridad y de escasos recursos, pero muy importantes para la sociedad.



"Todos ellos salen de sus casas pasadas las cuatro de la mañana para estar puntualmente en su trabajo y a las 05:00 horas salen de estas oficinas a barrer los diferentes sectores de la ciudad y es un esfuerzo extraordinario el que realizan", dijo.

Apenas aclarando el día, con temperaturas de extremo frío o calor como sucede en Nogales, las mujeres y los hombres son observados a diario con su escoba en mano y otros con carretillas barriendo y recogiendo basura de las vialidades.

Son personas silenciosas, de pocas palabras, que han sabido estrechar lazos de amistad entre ellos mismos, al grado de verse como familiares, madres y padres de familia que llevan el sustento a sus hogares.

MUJER EJEMPLAR

La mayor de todos los trabajadores barrenderos es María Socorro Yescas Babichi, de 80 años de edad, quien es conocida como "La Abuelita" o "Doña Choco", entusiasta mujer que disfruta de su trabajo.

La adorable señora es residente de la colonia Rosarito, originaria de Cucurpe, Sonora y desde niña fue traída por familiares a esta ciudad donde se casó con Francisco Ramírez Coronado, con quien tuvo 13 hijos, de ellos doce mujeres y un varón.



"Tenía 20 años cuando entré a trabajar aquí y a esa edad me casé, era coordinadora de campaña y de ahí me dieron trabajo, me llevaban a las barridas, a todas las colonias de la ciudad, me las sabía de memoria.

"Cuando faltaba gente en aquellos tiempos junto con otras señoras nos poníamos sombreros y también nos llevaban a levantar tambos de basura, nunca dije que no, siempre me ha gustado trabajar", expresó.

La mujer de 80 años de edad ya no sale a barrer calles por su avanzada edad, ahora se encarga de mantener limpias las oficinas de Servicios Públicos, donde es la más querida de todos los trabajadores.



"Todos me dicen abuelita o doña Choco, estoy feliz, todos son como mi familia, los quiero mucho y quiero seguir trabajando hasta que Dios me lo permita, esto es mi vida y representa todo para mí", comentó doña "Choco".

María Socorro Yescas Babichi durante su vida trabajó también en maquiladoras, pero la mayor parte de sus años, que son alrededor de 30, los dedicó al barrido de calles.

AMOR AL TRABAJO

Cada historia de barrenderos o barrenderas conlleva a conocer vivencias conmovedoras donde el esfuerzo, el amor a sus familiares y la tenacidad son la constante en cada uno de ellos que no se quejan, sólo trabajan y trabajan para limpiar la basura de las calles.

María Luisa Márquez Medina, de 62 años de edad y Margarita Rodríguez, de 54, son amigas, vecinas en la colonia Bellavista y compañeras de trabajo desde hace 17 años y juntas todos los días salen a barrer calles.

La señora María Luisa tiene seis hijos ya mayores de edad y para ella es una bendición contar con su amiga y su trabajo que le permite sentirse útil y productiva a favor de la ciudadanía.



"Me siento muy a gusto, aunque es un trabajo muy poco reconocido por las gentes, yo estoy satisfecha, trabajo con mi amiga, mi vecina, me gusta lo que hago y además me pagan, con este trabajo he sacado adelante a mi familia", comentó.

Margarita Rodríguez, por su parte, es mamá de tres hijos, incansable mujer quien confesó que de tanto barrer las calles al momento de llegar a su casa luego de cada jornada de trabajo olvida por completo la escoba.

"Yo estando en mi casa me olvido de la escoba, le voy a ser sincero, ya dejo que mis hijas barran la casa, porque desde que amanece de lunes a sábado puro barrer y barrer, por eso creo que me merezco un descanso", dijo.

AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD

También hay hombres dedicados a mantener limpia la ciudad como Santos Norberto Castro Luque, de 59 años de edad y con trayectoria de 15 años al servicio de la comunidad en el barrido de calles.

"Yo inicié barriendo en muchas calles, también en la carretera, también recogiendo basura y fui subiendo, ahora estoy trabajando en el área de reportes inmediatos donde también se trata de hacer limpieza.

"Este trabajo me gusta mucho, todos los compañeros conformamos un equipo que tratamos de mejorar la ciudad, hay buena armonía y estoy contento y agradecido con el Señor Todo Poderoso porque me permite tener trabajo", mencionó.

Martina Calles, de 62 años de edad, residente de la colonia Petróleos, madre de seis hijos, es otra persona que desde hace 10 años se desempeña como trabajadora en el barrido de calles.

"Siempre he trabajado desde que era una jovencita, me gusta ganarme el pan de cada día de una forma honrada, así me enseñaron mis padres, que aunque muy humildes, siempre nos inculcaron los buenos valores como el de trabajar y ser honrados" expresó.

Historias como las antes escritas son el reflejo del esfuerzo y dedicación que realizan estas mujeres y hombres, una labor que no debería de pasar desapercibida y que se les debe de reconocer de una mejor manera por autoridades y la propia ciudadanía.
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