Adicciones, los bajos salarios y corrupción denotan inseguridad

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Adicciones, los bajos salarios y corrupción denotan inseguridad

Adicciones, los bajos salarios y corrupción denotan inseguridad
Foto: Gamaliel González
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HERMOSILLO, Sonora(GH)
La inseguridad en Hermosillo no es sólo los números que marcan una cantidad de hechos violentos, detrás de cada delito que se contabiliza hay una base amplia de factores que impulsan el crecimiento de la delincuencia.

Para los analistas el problema es multifactorial, pues en parte, asuntos como el modelo económico, los empleos con bajos salarios, la falta de líderes, una moral social erosionada, la corrupción y la impunidad, son algunos de los actores detrás del fenómeno.

A estos factores se suman, de acuerdo con los expertos, las fallas en los programas para contener la violencia y la delincuencia, y la falta de continuidad en las políticas para la prevención del delito.

La falta de programas dirigidos a la parte social y la existencia única de programas para equipar a las policías de armas y patrullas no han funcionado, declaró Germán Palafox Moyers, porque no se han creado programas integrales que atiendan todos los campos.

“Otra dimensión tiene que ver con la violencia intrafamiliar, este tipo de violencia genera otras violencias y no hay ningún programa, ninguna política dirigida y enfocada hacia la violencia en las familias”, expuso el integrante del Observatorio Ciudadano de Convivencia y Seguridad de Sonora.

En la entidad durante el año 2015, seis de cada 10 mujeres mayores de 15 años de edad sufrieron algún tipo de intimidación. Del total, el 36.4% fueron violentadas por sus parejas, novios o esposos, de acuerdo con la Encuesta Nacional Sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh), del Inegi.

Durante 2016 la línea de emergencias 911 en Hermosillo recibió 30 mil 436 llamadas por violencia intrafamiliar, y para 2017 la cifra creció a 32 mil 373 llamadas.

El analista ve otros problemas que inciden en el aumento de la delincuencia. Enumera, por ejemplo, al consumo de drogas cada vez más accesibles y alcohol por parte de los jóvenes y el acceso fácil a armamento, factores que también van en crecimiento.

PROBLEMA MAYOR

Felipe Mora Arellano, sociólogo de la Universidad de Sonora, explicó que la violencia parte de un problema aún mayor que enfrenta la sociedad actual y que desemboca en la descomposición del tejido social.

“Esto es resultado del mal funcionamiento de una serie de órganos, vamos a decir de instituciones, de políticas, es una cuestión compleja porque intervienen varios asuntos, no podemos atribuirlo a uno solo”, afirmó.

La disfuncionalidad de las familias, un alto número de divorcios, una situación económica precaria, el ingreso fácil a actividades ilegítimas y la falta de acciones y programas con enfoque social, aseguró, provocan un aumento de la inseguridad.

FALTAN OPORTUNIDADES

Un estudio del Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD), elaborado por el doctor Luis Huesca Reynoso en 2016, estableció que para ese año había en Hermosillo 248 mil 594 personas en pobreza y 58 mil 291 habitantes en pobreza extrema.

“Si muchos jóvenes no trabajan no es precisamente porque no quieran, sino porque no hay oportunidades, se habla mucho de que se ha generado una cantidad importante, pero está demostrado con cifras que los empleos son muy precarios, con sueldos muy bajos”, citó.

CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD

La corrupción, la impunidad por parte de los gobernantes, así como la falta de confianza en la actuación de las autoridades para hacerles justicia, son otros de los factores que inciden en el crecimiento de los delitos y la violencia, expresó Nicolás Pineda Pablos.

Para muestra, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (Envipe), señala que en 2015 la cifra negra, es decir, el porcentaje de delitos que no se denuncian, fue del 93.7% y creció al 94.1% para 2017.

“Yo creo que el elemento que ha terminado de descomponer la moral social es que la clase política ha dejado de tener un liderazgo moral. Ni nuestro Presidente, ni los gobernadores ni los diputados, ni los senadores, son líderes morales del País”, destacó el investigador de El Colegio de Sonora.

Si las autoridades no tienen liderazgo moral, abundó, la moral de la sociedad tiene un deterioro pues al no haber buenos líderes cívicos, de buenos comportamientos, abajo no hay mucho soporte, en especial porque son poco castigadas las conductas criminales.

“La moral social antes se sustentaba en la práctica religiosa, en las iglesias, ahora ya no tiene mucho sustento por ese lado, en las familias se ve, pero no creo que esté ahí el problema de México, yo creo que se debe fortalecer la moral cívica”, consideró.

Para disminuir un poco la violencia y avanzar en el desarrollo como sociedad, indicó, se debe poner orden en la casa para restablecer la moralidad de la sociedad, para lo cual son parte importante autoridades honestas y con credibilidad.

EL PAPEL DE LOS COMITÉS CIUDADANOS

Por medio de comités donde participan los hermosillenses en colonias, es como la Secretaría de Seguridad Pública Municipal trabaja de la mano de la sociedad para incidir en acciones delincuenciales, declaró Jorge Suilo Orozco, comisario general de la Policía Municipal.

“Tenemos mil 200 comités de participación social, nos sentamos con los coordinadores, con los cuales vemos problemas focalizados específicos, operamos en base a la información que nos dan”, resaltó.

Con esta forma de trabajo, dijo, se ha logrado el arresto de 68 mil personas desde el 19 de junio de 2017, cuando él se hizo cargo de la corporación, se han enviado mil 148 presuntos delincuentes ante el Ministerio Público estatal y 92 al federal. Se detuvo además a 41 menores infractores.

“Desde que entramos estamos aplicando mano dura, cero tolerancia”, enfatizó.

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