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No querían subirse a ese camión, señala
“El chofer cabeceaba; venía muy rápidoâ€
Tania Guadalupe, hermana de Kenia, señala que al conductor, quien huyó de la escena del accidente, se le cerraban los ojos
Por Jorge Carrizales
GUAYMAS, Sonora, (PH)
“Mi hermano Jesús y yo veíamos que el chofer cabeceaba, (yo) venía sentada en un banquito junto a él (chofer)  porque ya no había lugares, vi que se puso lentes oscuros y música con volumen muy fuerte, iba tomando café… se le cerraban los ojos†recordó Tania, la pasajera quien vivió paso a paso la volcadura del autobús en el km. 157  la mañana de ayer.
Tania Guadalupe Martínez Rochín, de 17 años de edad, había sido trasladada a Guaymas con fuertes golpes en el cuerpo junto con su madre y sus dos hermanos Jesús y Jorge Luis, también con lesiones de consideración.
Mientras tanto el cuerpo de su hermana, Kenia Carrillo Martínez de 15 años de edad, yacía inerte dentro de la unidad 5048 de Trasportes Norte de Sonora de quien Tania no tenía conocimiento de su fallecimiento.
Al relatar los hechos para EL IMPARCIAL en compañía de su tía, sus oscuros hematomas y el ambiente de hospital le arrancaban suspiros de tristeza los cuales inmediatamente intentaba cambiar por valerosas sonrisas.
Tania viajaba de urgencia con su madre y sus tres hermanos menores, de Hermosillo rumbo a  Los Mochis, Sinaloa, para visitar a un tío quien había sufrido un percance automovilístico.
“Nos dijeron que el camión ya venía lleno desde Tijuana, no queríamos subirnos a ése (autobús), pero era el único que salía para Los Mochis a esa hora, el conductor manejaba muy rápido, en una ocasión le dije de manera fuerte que le ‘bajara’ (a la velocidad), pero no me hizo casoâ€, comentó la adolescente.

Vidrios por su boca
Recostada en la camilla, Tania se lleva las manos a la garganta y al estómago, pues al momento del impacto innumerables pedazos de vidrio entraron en su boca provocándole fuertes dolores en el vientre y malestar al pasar saliva.
Pero se dijo afortunada de que los añicos no alcanzaran sus ojos.
“A lo lejos vi una caja (jaba) en medio de la carretera, pensé que el chofer le iba a sacar la vuelta, pero no pudo y al chocar con ella (la jaba), salió disparada estrellando el parabrisas y golpeándome la cabeza… después oí cuando le pegó al carro (Windstar) y sentí cómo el camión se fue para un lado y después al otro y fue cuando nos volteamosâ€.
Segundos después de la volcadura, Tania recuerda haber sido la primera pasajera en salir del autobús en donde dijo haber escuchado gritos y llantos de quienes todavía permanecían adentro, pero por los fuertes dolores que sentía sólo tuvo fuerzas para salir de la unidad.
En ese momento del relato, los ojos de Tania se vuelven cristalinos cuando contó la acción de dos “ángeles†de la carretera,  dos mujeres que viajaban en su vehículo rumbo a Ciudad Obregón quienes se detuvieron en el lugar para auxiliar a los heridos, pese a que el chofer del camión había huido del lugar.
Tania describió al operador de la unidad como una persona mayor de pelo parcialmente canoso, estatura alta, delgado y de tez morena, hasta el momento las autoridades no han logrado identificar su identidad ni su paradero.

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