Columnistas ciudadanos
El desafÃo del IFE
AURORA GARCÃA
Nos encontramos frente a un panorama polÃtico que difÃcilmente pasa desapercibido. Su servidora, una joven profesionista y ciudadana común, no puede cerrar los ojos ante cantidad de sucesos que de alguna manera trascenderán en su vida y la de su familia. Primero que nada tengo que reconocer mi inexperiencia en el tema. Desde los tiempos en que tomaba agua de la llave, la polÃtica ha sido percibida como asunto que une grupos o destruye amistades. Sin embargo el concepto actual con el que concuerdo es el de la polÃtica como asunto que nos concierne a todos. De ahà parte mi inevitable y accidentado encuentro con el IFE, años atrás, en una casa improvisadamente adaptada, en una lenta y larga fila, un caluroso dÃa en Hermosillo para solicitar mi credencial de elector. El IFE, creado en el sexenio de Salinas (por algo le decÃan prife), de alguna manera nos dio la oportunidad de presenciar en el 2000 el jactado paso a la democracia. Que como nos habremos dado cuenta (y no desperdiciaré este espacio en explicarlo) se resume es un pasito chiquito, apenas visible entre la inmadurez y la decepción. Sin embargo a partir de este suceso quedó clara la participación en las elecciones como responsabilidad ciudadana. Esto desde el momento en el que nuestra condición actual (sea cual sea) se debe en parte a aquella decisión tomada en nuestra respectiva casilla. Por eso me preocupa el ambiente polÃtico, por eso me concierne saber quién de ellos tres (porque ya sabemos a qué tres me refiero) tendrá la inteligencia, el tacto y toda esa bola de cualidades que se necesitan para gobernar un paÃs. Pero por dónde comenzar, cuando en esa continua búsqueda de la democracia (cual si fuera la verdad) nos encontramos con disturbios pre-pre-pre-electorales que profetizan una dolorosa y atrabancada contienda. Es mortificante, desde el momento en el que no me puedo imaginar cómo demonios se gasta (y se permite gastar) tanto dinero en precampañas. Spots en formato de cine que cuestan millones de pesos y que (con todo respeto a sus protagonistas) no me mueven ni una sola fibra. Y asà uno tras otro, primero el Presidente disculpándose y después otro asegurando que eso no volverá a suceder. Es cierto que es responsabilidad del IFE definir los lÃmites de gastos en campaña, pero representa todo un compromiso que esta institución maneje cifras coherentes (más cuando este dinero se necesita en todo el Sur del PaÃs, devastado) y sobre todo que dichas cifras se respeten y se castigue a quien no lo haga. En serio, es cansado. Una persona que vota por lo general es económicamente activa, tiene su jornada laboral, llega cansado, quiere ver algo entretenido y justo a esa hora la invasión polÃtica en los medios enferma, como también enferman las calles, adolecidas por una contaminación visual aberrante. La situación es seria y es tarea del IFE portarse a la altura. TodavÃa tienen tiempo, es cuestión de prepararse, comenzando por hacer funcionar las pocas casillas que tienen en la ciudad para tramitar las credenciales que faltan. Es increÃble que a dos semanas de que se descompuso el servidor de una computadora estén retenidas las credenciales tramitadas en el módulo de la Casa de la Cultura. Hay ineficiencias que se tienen que atacar, pero serÃa catastrófica la ineptitud para regir y llevar a cabo satisfactoriamente una contienda electoral como la que está por venir. De ésta se vislumbra un resultado incierto, equivalente a la incertidumbre que posee mi voto si el módulo en cuestión no abre en diez meses y expide mi credencial con nuevo domicilio.
Aurora GarcÃa es arquitecta, (y le gustarÃa votar). Correos electrónicos: columnistasciudadanos@elimparcial.com y arqurora@yahoo.com.mx
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