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A pesar de la diversidad mantienen su lengua y costumbres

A pesar de la diversidad mantienen su lengua y costumbres

A pesar de la diversidad mantienen su lengua y costumbres
Punta de flecha de los Tohono O’otham usada para la caza. Foto: Eleazar Escobar
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HERMOSILLO, Sonora(GH)
Los Tohono O’otham o “gente del desierto” residen zonas desérticas de Sonora y Arizona, específicamente en las cabeceras municipales de Caborca, Puerto Peñasco, Sáric, Altar y Plutarco Elías Calles, Trincheras y Ures así como en las comunidades de Quitovac, Las Norias, Pozo Verde y Pozo Prieto, entre otras.

Hace 19 ó 20 años, según investigadores, eran más asentamientos, los cuales fueron deshabitados y hoy solamente quedan caseríos despoblados.

"No es que hayan desaparecido por completo, los que son originarios se han trasladado a las cabeceras municipales pero mantienen sus propiedades, es difícil definir cuáles pueblos son pueblos Tohono, pero sí son alrededor de 9, hace 20 años eran 12", refiere Tonatiuh Castro Silva, investigador de Culturas Populares.

Para José Luis Zárate Valdez, investigador del Centro Regional Universitario del Noroeste, con excepción de los indígenas migrantes, todas las etnias de Sonora cuentan con terrenos propios que, al igual que su población, se han visto reducidos a lo largo del tiempo, desde la llegada de los españoles.

"Antes de la conquista, los Pimas altos, Pápagos, Pimas bajos, Eudebes, Ópatas, Jovas, Comca’ac, Yaquis, Mayos y Guarijíos compartían el uso de la totalidad del territorio sonorense (Felger y Broyles 2007, 134)", cita en su trabajo "Grupos étnicos de Sonora: Territorios y condiciones actuales de vida y rezago".

Los Tohono O’otham, según Zárate Valdez, son propietarios de 53 mil 696 hectáreas.

HABLANTES DE LENGUA

Según el censo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de 2010, en Sonora hay 144 personas que hablan la lengua materna.

"Aun cuando a simple vista pudiera parecer una cifra alarmante si se compara con los mayos, triquis o mixtecos, en realidad si vemos su condición territorial, sus condiciones efectivas de vida, sobre todo en el aspecto de su vida cultural, podemos valorar esos 144 hablantes porque la mayoría están dispersos", refiere el investigador Castro Silva.

Más que alarmante, dijo es sorprendente que a pesar de esta dispersión, se mantenga la lengua aún en las cabeceras municipales.
Zárate Valdez, investigador del Centro Regional Universitario del Noroeste, quien recientemente realizó un trabajo sobre las etnias de Sonora, cita:

De acuerdo con los conteos comunitarios, el grupo étnico más numeroso es el mayo, con 47.2%; le siguen el yaqui y los migrantes con 26.5 y 21.8, el pápago (1.4), guarijío (1.1), comca’ac (0.76), pima (0.71), cucapá (0.34) y kikapú (0.06).

SU GOBIERNO

Su organización social se basa en nombrar un gobernador por aldea y estos a su vez conforman el llamado Consejo Supremo de Gobernadores.

"Hay una red mayoritaria, la que tiene mayor dimensión, la que abarca la mayor parte del territorio, y todos los municipios, que se construyó desde mediados de los años 70 hasta mediados de la primera década de este siglo XXI", explicó el estudioso Tonatiuh Castro Silva.

Sin embargo, a la par que se construyó este sistema, se crean otros gobiernos alternos, en Puerto Peñasco y Caborca, principalmente, que son pequeños grupos que se oponen a esa gran red de Gobierno.

Pero, además, se crea la figura del regidor étnico, nacida en 1997 pero que varía en cada uno de los municipios.

"Sonora es de los más antiguos del País en reconocer la figura", cita el investigador, "porque por un lado la sociedad mestiza no los reconocía, o hablando de los partidos políticos no permitían que hubiera un regidor que les hiciera contrapeso".
Pero hay otra imagen más, la impulsada por los ayuntamientos al reconocerlos como promotores culturales, como en el caso de Puerto Peñasco.

Adicionalmente la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas creó también desde hace 10 años la figura de promotor cultural, que cambia cada año.

SUS CELEBRACIONES

Las celebraciones más importantes para los Tohono O’otham o pápagos son la Vi’ikita que se realiza en julio, y la fiesta de San Francisco.

"Todas las ceremonias son para pedir la lluvia, se ofrece la danza, el canto", señala la maestra de Quitovac, Dorali Velasco León, quien tiene el cargo de presidenta de Bienes Comunales.

La primera de ellas es en el terreno ceremonial en Quitovac, se desarrolla una danza durante toda la noche; la fiesta de San Francisco tiene lugar en Sonoyta, Quitovac y Magdalena.

"El personaje festejado por la etnia es en realidad San Francisco Javier, devoción promovida por los jesuitas, sólo que se le conmemora en la fecha impuesta por la orden franciscana", explica el investigador Castro Silva.

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