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Pápagos, más allá del muro y de la frontera

Pápagos, más allá del muro y de la frontera

Pápagos, más allá del muro y de la frontera
Caminar casi 45 kilómetros para poder tener agua, no tener electrificación en la mayoría de las comunidades y buscar víveres para subsistir a una distancia de aproximadamente 100 kilómetros, son carencias que enfrentan en este momento, en pleno siglo XXI, los Tohono O’otham. Foto: Eleazar Escobar
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HERMOSILLO, Sonora(GH)
"La comunidad está más allá del cerco, del muro, de la frontera", afirma Dorali Velasco León, orgullosamente integrante de la etnia Tohono O'odham, quien vive en Quitovac, una de las comunidades que forma parte importante de la historia del grupo étnico.

La maestra en Quitovac y presidenta de Bienes Comunales refleja así la intención del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de construir un muro entre México y el vecino país, edificación que afectaría a los indígenas que viven tanto en Sonora como en Arizona.

"Yo creo que el mayor problema lo representa esta situación, porque se afectaría nuestras tradiciones", señaló.

Para Velasco León la lista de afectaciones es larga, pero enfatiza en la flora y la fauna, en el libre tránsito de los animales que se tiene no solamente en esta etnia sino en otras también.

La profesora recordó la expresión de Verlon José, vicepresidente de la reserva en Estados Unidos, en el sentido de que sobre su cadáver pasarían si decidieran la construcción del muro.

"Nosotros vamos a manifestar nuestra oposición, sin embargo, vamos respetar decisiones que están fuera de nuestro alcance", refirió Dorali Velasco León.

EL AMOR A LA TIERRA, ES INCOMPRENDIDO

En un comunicado del Consejo Supremo de los Tohono O’odham, la gobernadora étnica de Pozo Prieto, Alicia Chuhuhua, recordó que su población ha habitado las tierras del desierto desde tiempo inmemorial.

“Nuestros ancestros se adaptaron a vivir en un ecosistema frágil y con pocos recursos, por lo que ser seminómadas no fue opcional.

"El amor que sentimos por nuestra tierra jamás ha sido comprendido por los españoles, los estadounidenses ni los mexicanos, quienes llegaron a apropiarse de nuestra tierra ancestral y se la dividieron sin tomarnos en cuenta", refirió.

Al igual que la maestra Dorali Velasco León, el recién nombrado director de la etnia en Puerto Peñasco por parte del Ayuntamiento local, Manuel Eribes, señala que luchan contra la construcción del muro fronterizo, pero también contra otros problemas que aquejan a la comunidad.

COINCIDE INVESTIGADOR

Para Tonatiuh Castro Silva, investigador de Culturas Populares, el muro atenta contra su territorialidad ancestral, además, en la cuestión ambiental es una afrenta, porque atenta contra las poblaciones endémicas, vegetales y animales.

"Es un obstáculo para el tránsito natural para la supervivencia de estas especies, en cuanto a cómo se da la reproducción, cómo se da la búsqueda de alimentos, tantas formas que tiene la naturaleza para reproducirse", mencionó.

Castro Silva recordó que ya existe una barda desde hace 15 o 20 años a la fecha, construida con residuos de guerra del Medio Oriente y que tiene altura de dos metros.

"Tanto ese muro provisional como el que se contempla", agregó, "se contraponen por un lado con la visualización que ellos tienen del territorio, que ha sido recogido por acuerdos y convenios internacionales, que reconocen esta posición simbólica".

El investigador explica de que México sí puede actuar en el caso de la construcción del muro, ya que ha firmado los convenios y acuerdos internacionales, pero además hay una legislación estatal. Pero en el caso de Estados Unidos no.

"En cuanto a los pueblos originarios o nativos de Estados Unidos, desafortunadamente su Gobierno federal se ha negado sistemáticamente, a través de los años, a la firma de acuerdos y convenios".

Por ejemplo, dijo, el convenio 169 más de 100 países lo tienen firmado y el vecino país no, a pesar de que es de las naciones que tiene más diversidad étnica.

Este tratado o convenio es el de mayor peso a nivel internacional, continuó, ya que establece los derechos de los pueblos indígenas, en los temas educativo, salud, territorio, economía.

Sin embargo, aseguró Castro Silva, sí existen otras salidas, y puso como ejemplo el que Estados Unidos pertenezca a la ONU.

"Hay una declaración universal de los derechos humanos, lingüísticos, culturales, religiosos, y esos acuerdos sí abarcan la constitucionalidad estadounidense, en ese sentido sí están obligados", subrayó.

MÁS FUERTES

A pesar de ser el grupo étnico más vulnerable y vivir en condiciones adversas, con carencias en los servicios básicos como el agua y la energía eléctrica, los Tohono O'odham lo enfrentan como un reto que los ha vuelto aún más fuertes.
Los Tohono o "gente del desierto" están distribuidos en las comunidades de Quitovac, Las Norias, Pozo Verde, Pozo Prieto, y San Francisquito, además en las cabeceras municipales de Puerto Peñasco, Sonoyta, Caborca y Altar.

Tonatiuh Castro Silva, investigador de Culturas Populares, afirmó que este grupo étnico sonorense es el que tiene el mayor grado de vulnerabilidad, porque son pocos y están dispersos.

Para José Luis Zárate Valdez, investigador del Centro Regional Universitario del Noroeste, quien ha hecho algunos trabajos, los pueblos indígenas luchan por sobrevivir ante una sociedad y clase gobernante que los ignora o que, en el mejor de los casos, utiliza sus recursos, territorios y mano de obra para beneficiarse económicamente.

Alejandro Aguilar Zeleny, investigador del Centro INAH-Sonora, en su libro "Sueños en el desierto: Identidad y persistencia étnica en Sonora", afirma:

"El presagiado fin de las culturas, extinción de los idiomas y desaparición de la memoria no es el único y viable resultado de diagnósticos, augurios ni predicciones, ya que pese a todo ello, los pueblos y tribus indígenas del Noroeste siguen latiendo con el vigor de sus corazones; siguen peleando territorios, concepciones de lo sagrado y el derecho a la vida misma".

SUS ORÍGENES

De acuerdo con Tonatiuh Castro Silva, maestro en Ciencias Sociales, el pueblo se remonta a unas sociedades anteriores, no surge como tal de la nada o a partir de un proceso de migración como es el caso de los yaquis o mayos, si no que sí surge en esa región del Norte de Sonora y Sur de Arizona.

"No existe un consenso en cuanto a las fechas, sí existe un periodo aproximado en el que ya se detectan asentamientos, que se consideran pertenecientes a este pueblo que se ubicarían entre el 700, 1000, después de Cristo", explicó.

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