POLICIACA
Publicada: 08/02/2011 07:16    Por: Redacción ElImparcial    
Cambia rumbo de investigación: De suicidio, a posible homicidio
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HERMOSILLO, Sonora(PH)Con tan sólo la versión del probable implicado en el suicidio aparentemente auxiliado de una adolescente, los investigadores de la Procuraduría General de Justicia del Estado recurrieron a las pruebas periciales para descubrir un hecho perturbador.

En toda la averiguación previa el agente del Ministerio Público del fuero común, no obtuvo una confesión incriminatoria del principal sospechoso, pero sí revelaciones macabras de cómo falleció la joven madre de una niña de un año.

“Pedro”, esposo de la víctima, se mantuvo en todo momento durante los interrogatorios firme en su postura de no haber cometido un homicidio, para los investigadores él no tenía idea que lo que hizo también es considerado un delito.

Después de la discusión que “Pedro” sostuvo con su esposa al confesarle ella que sí sentía algo por su patrón, el joven se ausentó ocho días de su casa para ir a trabajar a Mexicali con unos familiares.

A su regreso, “Pedro” encontró la misma situación, los problemas con su pareja seguían agravándose, la falta de empleo lo mantenía sin dinero, por lo que el fin de su relación le pareció inminente, según relató a los investigadores.

Pero los antecedentes conflictivos en la relación de la pareja e incluso al menos una agresión física durante el matrimonio, no presagiaban un rompimiento pacífico y mucho menos de común acuerdo, según las autoridades.

El trágico final de la relación
El 13 de septiembre, la joven pidió a su esposo que se alejara de ella y de su hija, porque después de tantos conflictos y el poco apoyo que recibía de él, la había hecho pensar que sería mejor estar sola, según relató a las autoridades.

“Pedro” recordó, de acuerdo a los investigadores, que en esa ocasión la joven le advirtió que tomaría una decisión definitiva en torno a la relación, pero antes quería consultar a la sicóloga de su escuela y después le daría una respuesta.

No fue lo que “Pedro” esperaba escuchar a su regreso, por lo que se aferró a quedarse en la casa de su pareja con su hija hasta que intervino la Policía para obligarlo a retirarse.

Según el joven, los siguientes 16 días transcurrieron sin discusiones, pero él sólo podía visitar a su hija a ciertas horas, siempre y cuando no estuviera en la casa el patrón de su esposa.

Así fue hasta el 30 de septiembre, hasta ese fatídico día en el que ocurrió el supuesto suicidio de una joven, una forma de muerte que sus familiares rechazaron y que el esposo se empeñó en asegurar a las autoridades que así ocurrió.

Investigadores de la Agencia del Ministerio Público Especializada en Homicidios, al interrogar a la madre de la víctima se enteraron que la joven tenía ambiciones y muchas ganas de salir adelante en la vida.

Ella quería seguir estudiando la preparatoria, quería hacer una carrera y sacar adelante ella sola a su hija, comentó la madre de la víctima al rendir su declaración ministerial indignada por la muerte de la joven.

Al llegar el turno de “Pedro” para declarar lo sucedido aquella noche en la que sólo se encontraba él, su esposa y la pequeña hija de ambos, enferma en una cuna dentro de una recámara.

Las declaraciones del joven serían las únicas que la Policía obtendría al no haber más testigos de los hechos, pero en términos criminalísticos los indicios también “hablan” y no apoyaron la versión de “Pedro”.

En esos días supuestamente “Pedro” se enteró de viva voz del patrón de su esposa, “el tercero en discordia”, que sí quería establecer una relación con ella, pero nada tan serio como para estar viviendo en la misma casa.

Esperanzado en recuperar a su esposa, según contó a las autoridades, el joven no perdió oportunidad de contarle lo que aquel hombre de más de 40 años le confió sobre sus planes con ella, pero aparentemente no le creyó.

Camino sin retorno
Supuestamente el desengaño le llegó a la jovencita precisamente el 30 de septiembre, cuando “Pedro” fue a visitar a la niña y ella le comentó que era cierto que su patrón le había estado “viendo la cara”.

Entonces surgió nuevamente una discusión entre la pareja, ya que a “Pedro” en ese entonces no le interesaba volver a su casa y a la joven le impactó el sentirse defraudada por el hombre 23 años mayor que ella.

A decir de “Pedro”, la joven entró en un ataque de histeria y desesperación, supuestamente comenzó a gritar que tenía ganas de quitarse la vida y corrió a la cocina a buscar un cuchillo.

Los gritos hicieron que la niña, con secuelas todavía de una reciente enfermedad, se despertara llorando, por lo que “Pedro” después de quitarle un cuchillo a su esposa corrió a la recámara por la pequeña, según declaró.

Luego regresó a la cocina, dijo al Ministerio Público, para despojar a la joven de otro objeto filoso con el que amenazaba con privarse de la vida hasta que... “yo me harté y le di un cable para que se ahorcara”, cita el expediente en las declaraciones del sospechoso.

Sin darse cuenta que más que deslindarse de su responsabilidad en la muerte de su esposa, “Pedro” se estaba hundiendo conforme avanzaba en sus perturbadoras declaraciones.

Después que “Pedro” calmó y recostó nuevamente a la niña en su cuna, supuestamente la víctima le pidió ayuda para ahorcarse y él metió una silla del comedor al área de “tragaluz” contiguo a la sala.

Ella, declaró el sospechoso de homicidio, fue por un balde que tenía ropa sucia, se paró sobre él y me pidió que le llevara dos fotografías para escribir un mensaje con un marcador azul que sacó de su mochila.

Hasta ahí, reconoce “Pedro” su primera intervención en el delito de auxilio en suicidio, ya que supuestamente regresó a la recámara con la niña para dejar que su esposa se privara de la vida.

Pero a los pocos segundos la escuchó gritar, corrió a ver qué estaba pasando y encontró a la joven tirada en el suelo porque el nudo que presuntamente ella se había hecho en el cuello no resistió.

Eran las tres o cuatro de la mañana, no supo precisar el sospechoso, cuando volvió a intervenir, dijo, ya que amarró con fuerza el cable en el cuello de su esposa, cerró la puerta corrediza de la jardinera, prendió el estéreo y se encerró en la recámara con la niña.

Era su esposa, la mujer con quien procreó a una niña, pero “Pedro” nunca manifestó remordimiento ni sentimiento de culpa en lo que para él, explicó un secretario de Acuerdos, no significó un delito.

Una hora después, sin regresar a ver qué fin había tenido su esposa, “Pedro” dijo al Ministerio Público que cambió a su hija y se fue a la casa de su hermana en la colonia Eusebio Kino.

La explicación que el joven dio a su familia al verlo llegar como a las 6:00 horas del 30 de septiembre, fue que tras una discusión su esposa lo había corrido de la casa junto con la niña.

Los investigadores obtuvieron en las declaraciones de “Pedro”, que la denuncia que interpuso esa misma mañana en contra de su esposa en el DIF por abandono de hogar, fue para deslindarse de su muerte.

Quería distraer a la Policía, confesó el sospechoso, haciendo creer que tenía tiempo sin ver a la joven, por lo que no figuraría de esa forma en la lista de presuntos implicados.

Hunden los indicios al sospechoso
El resultado de criminalística de campo del supuesto suicidio arrojó a los investigadores que tomando en cuenta los cambios cadavéricos que el cuerpo de la joven presentó, fue agredida antes de su muerte.

Médicos legistas encontraron además de los moretones en los brazos y las piernas de la víctima, una marca lineal en el abdomen y costado que también le fueron provocados antes del fallecimiento.

Los peritos concluyeron que, de acuerdo con la talla de la occisa y el tamaño de la cubeta encontrada debajo del cadáver, así como la longitud del cable atado al cuello y a una reja en el techo debajo de un “tragaluz”, no fue ella quien hizo los amarres.

En definitiva el resultado de la autopsia confirmó a los investigadores que la muerte de la adolescente fue por estrangulamiento, pero no de la forma como “Pedro” lo había declarado.

El personal del Ministerio Público Investigador obtuvo además que la joven antes de morir fue golpeada con un objeto contundente en la cabeza, lo que posiblemente le ocasionó un desmayo.

La hipótesis de los investigadores es que esa pérdida del conocimiento de la víctima, fue aprovechada por el asesino para colocarle un cable alrededor de la cintura y subirla hasta donde se encontraba la soga.

Es por eso, precisaron los investigadores, que la joven tenía marcas de un objeto constrictor debajo del busto, lo que refuerza la teoría que fue elevada hasta donde se encontraba el cable atado de una reja de varilla en el techo hacia abajo.

Pero el análisis del cadáver y las pruebas periciales al lugar del hallazgo no fueron los únicos indicios reveladores del “sospechoso” suicidio, la supuesta carta póstuma lo hizo también.

La grafoscopia, el análisis que peritos realizaron a la frase “perdónenme, los amo, cuiden bien a nuestra bebé”, reveló que no fue escrita por la víctima, sino por “Pedro”.

El joven en sus primeras declaraciones aseguró que había sido la víctima quien escribió dicho mensaje antes de supuestamente privarse de la vida, pero cada una de las letras mayúsculas del texto resultaron ser suyas.

Todos estos argumentos, teorías e indicios incriminatorios fueron rechazados por “Pedro”, explicó el Ministerio Público, pero por auxilio o inducción al suicidio, también le recae una responsabilidad penal.

De los hechos tal y como él los declaró al Ministerio Público, el Código Penal para el Estado de Sonora contempla una pena que va de ocho a 20 años en prisión, por ser la víctima una menor de edad.

Pero, los investigadores de la Procuraduría General de Justicia reclasificaron el caso a homicidio simple doloso y con esos cargos consignaron a “Pedro” el 2 de octubre de 2009 al Juzgado Quinto de lo Penal.

No existe una confesión de culpa por parte de “Pedro”, aunque, sus declaraciones, las evidencias que indican que estuvo en lugar y tiempo durante el fallecimiento de su esposa, lo hicieron ser un sospechoso de homicidio.

El Ministerio Público del fuero común consideró al concluir la averiguación previa que “Pedro” no ayudó a su esposa a suicidarse, sino que él la asesinó teniendo, tal vez, el antecedente de infidelidad como posible móvil.

El resultado de las pruebas periciales también contradijo la versión de suicidio que el viudo declaró, entonces si la muerte de la adolescente no fue provocada por ella misma, alguien la mató, concluyeron los investigadores.

Pero, “Pedro”, después de quince meses de juicio encerrado en la prisión, sigue negando esa hipótesis y solicitó una ampliación del término constitucional para presentar pruebas a su favor antes que el juez dicte una sentencia.

“Pedro”, quien al principio de las investigaciones por parte de la Procuraduría General de Justicia del Estado se convirtió en pieza clave para resolver la misteriosa muerte de una joven mujer, resultó ser el probable autor de un asesinato.

Fuente: La información fue proporcionada por el personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE). Algunos de los nombres citados fueron modificados para la narración de este caso.
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