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Don Benjamín sigue vivo en sus recuerdos

Don Benjamín sigue vivo en sus recuerdos

Don Benjamín sigue vivo en sus recuerdos
Foto: Redacción EL IMPARCIAL
Por: |
HERMOSILLO, Sonora(GH)
Doce o trece años en la bolsa, apenas. Ismael hacía los mandados, cargaba las compras a los carros de los clientes, barría con esmero el local, limpiaba las vitrinas a través de las cuales veía a su padre, don Benjamín, cortando la carne en medio del trajín del Mercado Municipal.

La familia Huez Román tiene una larga historia en el negocio de la carnicería: "Serán sesenta o setenta años, quién sabe", cuenta Ismael Huez, unos 35 años más tarde, mientras atiende pedidos por teléfono: "¿Qué onda, Conny? Bien, gracias a Dios. ¿Qué ocupas? Tres bolsas de cinco, perfecto. Sale pues, bye. Mande, señor, buen día. ¿Cuánto va a ser? Cuatro kilos de carne para cocer, sale".

Don Benjamín Huez era un hombre trabajador, entregado a su oficio y un padre interesado en compartir sus conocimientos. De sus doce hijos –seis varones y seis mujeres– no hubo uno que no pasara por la carnicería de alguna u otra forma. Hoy, Ismael y su hermano, además de sus primos, sobrinos y amigos de confianza, se encargan de mantenerla llena de clientes.

"Francamente, disfruté poco a mi papá, porque yo iba a cumplir quince años cuando él murió", cuenta Ismael recargado en la vitrina llena de cortes, "lo recuerdo trabajando, le gustaba mucho, pero también nos llevaba a pescar, a pasear. Se fue en mi adolescencia, hubiera querido aprender más de él".

El perímetro del negocio está rodeado de señoras con bolsas y señores de sombrero vaquero que piden chorizo, carne para asar, unas costillas, chicharrones. Detrás de las vitrinas, los hombres grandes, corpulentos, cortan y pesan, embolsan, afilan, vuelven a cortar. Entre kilos de carne, bromean con el vecino de local, chocan puños con el amigo que pasa, "¿qué se le ofrece? ¿Qué va a llevar? Menudo, cabeza, carne molida".

Los hijos de Ismael: 30, 26 y 21, "ellos vienen pero ahorita no hay ninguno, andan desvelados, no tienen ganas", ríe. "La niña tiene 12 años, yo nomás trabajo para ella", sonríe y su rostro refleja orgullo.

"Todo lo que me ha pasado aquí, en la carnicería, ha sido bonito, con la gente que viene, con mi familia". Hoy, Día del Padre, la carnicería de los Huez abrirá desde las seis de la mañana y hasta las dos de la tarde: "Luego estaremos en familia, para festejar".
TÓPICOS: MERCADO MUNICIPAL

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